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Enseñanzas del "caso Gowex"

por Javier Galán Hace 10 años
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No importa aquello en lo que estemos invirtiendo, ni el tamaño que tenga. Siempre es muy importante que nuestro patrimonio esté bien diversificado. El lamentable episodio de auge y posterior caída de la compañía Gowex, que se ha saldado con pérdidas del 60% (por el momento, si algún día vuelve a cotizar ya veremos), ha venido a recordarnos que en el mundo de la inversión el riesgo existe, y de qué manera. Una lección valiosísima, muy adecuada para aquellos inversores-ahorradores que actualmente se pueden estar dejando llevar por el favorable entorno de mercado que están propiciando los bancos centrales con sus inyecciones de liquidez.

Nadie está a salvo de una inversión fallida. Cualquier inversor veterano lo sabe. Sin embargo, es muy habitual ver a inversores caer en la trampa del dinero fácil (a más riesgo, más ganancia), tras la euforia de un par o tres jugadas exitosas encadenadas o de simplemente la creencia ciega de que algo va a "subir seguro".

Es cierto, que hay unas inversiones que son más estables que otras. Si todo funciona con normalidad, los profesionales de este apasionante mundo de la inversión conocemos, con más o menos exactitud, la forma en que "se mueven determinados valores". De algún modo, esta afirmación coloquial nos transmite el riesgo que estamos asumiendo. Por ejemplo, muchos hemos vivido los buenos tiempos de Nokia (¡qué gran compañía!). Cada vez que presentaba resultados, se movía un 12% arriba o abajo, siempre dentro de la más absoluta normalidad.

Pero, ¿y si además nos engañan? ¿Y si aquello que creemos saber de esa inversión que hemos realizado es, simplemente, falso? Entonces no hay escapatoria. Ya no hay tiempo para deshacer la inversión o no lo hay para deshacerla a un buen precio. Uno de los paradigmas del fraude contable con serias consecuencias en los mercados de valores fue Enron, una compañía que llegó a capitalizar casi 68.000 millones de dólares para terminar sucumbiendo a la bancarrota a finales de 2001. Pocos días antes de su quiebra, alguna de las más grandes casas de análisis estaban recomendando "compra agresiva" sobre sus acciones al considerarlas infravaloradas.

En España, la normativa sobre Instituciones de Inversión Colectiva impone a los fondos de inversión 2 comercializados unas reglas de mínima diversificación. En ningún caso un fondo debe concentrar más del 10% de su patrimonio en activos de un único emisor, aunque por regla general los gestores no superamos el 5% para evitar que la suma conjunta de éstos que lo superan alcance el 40% del fondo. Se busca así una mínima protección del fondo ante lo que puede ser una mala inversión, algo sobre lo que ningún gestor se encuentra a salvo.

Es muy triste tener que sacar enseñanzas positivas de un suceso que ha podido arruinar a muchos inversores, pero peor sería no aprovechar esta ocasión para advertir a los ahorradores que se acercan a la bolsa por vez primera, para rentabilizar sus ahorros ante la falta de alternativas, del peligro que se asume al invertir, ya sea en activos financieros o reales.

Dicho esto, siempre recomendaremos a los inversores menos experimentados la inversión a través de fondos. No sólo por ser el rey del mercado en productos de inversión en cuanto a sus cualidades de liquidez y excelente tratamiento fiscal, sino también por su adecuada eficiencia y diversificación.


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