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Argentina, Grecia y la Pregunta Ausente: ¿Quién Gastó de Más?

por KBC Inversiones Hace 9 años
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Si a nivel individual los ciudadanos se comportasen de la misma forma que hacen los soberanos defaulteadores esgrimiendo: “no tengo plata y por lo tanto no pago impuestos”: ¿cómo funcionaría una sociedad? ¿Qué ejemplo le está dando el soberano defaulteador a su sociedad, a la cual, le cobra impuestos?

Con bailout o sin él, Grecia hace años está en un sendero de deuda impagable, un parche detrás de otro, a esta altura un clásico de la Unión Europea y un gran fracaso. Hablaba por la radio la semana pasada y decía: “siento pena por lo que se van a tener que bancar los griegos con bailout o sin él y al hacerlo recuerdo el default argentino del 2001, default del cual todavía no hemos salido”. Es mucho más fácil entrar a un default que salir de él y con esto lamentablemente no digo nada nuevo recordando aquella noche fulminante de diciembre 2001 en donde el default argentino fue recibido con aplausos y aclaro, van ya 14 años de default. Lamentablemente, los aplausos de pie no tuvieron el mismo correlato ni energía cuando debió haberse reclamado también de pie, eficiencia pública y reducción del déficit fiscal mientras el default era evitable. Con bailout griego o sin él, lo mismo parece haber ocurrido en Grecia describiendo aparentemente a un proceso tan generalizado que probablemente comparte el mismo ADN independientemente de su geografía: para defaultear tenés que gastar de más, mucho de más y después le echás la culpa al que te presta jugándola de víctima, esto es el “ABC” del default pero cuidado, es al mismo tiempo, el “ABC” del fracaso.

Aun si los griegos como consecuencia del bailout no defaultean tampoco les será gratis, porque las condiciones del salvataje seguramente implicarán un severo ajuste cuyo costo pagará la sociedad toda. Los pueblos sufren muchísimo con un default y el mismo no es culpa del acreedor sino de quien se gastó entre otras cosas, los ingresos de fondos originados por la deuda que luego no se paga. Si las condiciones iniciales te parecían usurarias, simplemente no emitas deuda, sé austero a nivel fiscal y quebrarle el codo al tan odiado capitalismo, es así de sencillo. El origen siniestro de todo default es un absoluto descontrol del gasto y en algún momento es la sociedad toda la que termina absorbiendo el costo de semejante fiesta vía impuestos, inflación, devaluación, etc.

Sin embargo, el punto en donde la comparación se hace más fuerte y elocuente es en la pregunta faltante, la que nadie quiere hacer: ¿Quién gastó de más? En estos episodios de default uno escucha muy acaloradamente discursos anti-capitalismo que van directo contra acreedores que prestaron en condiciones de mercado: ningún soberano está obligado a emitir deuda, dicha decisión es sumamente voluntaria. Me pregunto entonces respecto a los países defaulteadores: ¿por qué no viven a lo Robinson Crusoe con déficit fiscal cero? ¿Por qué son tan capitalistas a la hora de pedir prestado y sorprendentemente tan anti-capitalistas a la hora de devolver lo que se pidió en primera instancia? Es evidente la presencia de una postura convenientemente asimétrica.

Y probablemente una de las palabras que Grecia deberá padecer en el largo plazo es: ajuste, una palabra tan capitalista ¿no? y tan anti-social ¿no? Será útil conocer los sacrificios que seguramente deberá afrontar la sociedad griega para ver si el ajuste es un término inherente al capitalismo o en realidad a su verdadero parásito subyacente: gasto en exceso. La responsabilidad del ajuste no es de quien lo implementa sino de quien gastó de más en primera instancia. Y cuando hablo de ajuste no puedo no tener presente la actual dialéctica electoral que enfrenta Argentina. Parecería que por un lado están los políticos buenos o sea, los del no ajuste, y por el otro, los políticos malos, o sea, los del ajuste o en realidad electoral más cruda, los que ni siquiera se animan a discutirlo. Este enfrentamiento entre ajuste vs no ajuste va dirigido directamente al seno de la ambigüedad de la sociedad argentina, una sociedad a la que le gusta disfrutar de los beneficios de un mundo capitalista que por ejemplo paga USD 600 por la soja pero a la que le molesta febrilmente pagar deuda contraída voluntariamente contra ese mismo mundo capitalista que antes te compró la soja y que ahora te reclama el pago de lo que te prestó en primera instancia.

Somos tan básicos en nuestra intelectualidad social que no podemos superar este debate abrumadoramente ingenuo: buenos contra malos, ajustadores contra no ajustadores, Bilardo vs Menotti, Boca vs Ríver, Maradona vs Messi. Pero dado que en Argentina vivimos en una democracia de mudos, es muy probable que la elección presidencial se dirima en esta premisa tan básica. Un debate inexistente y una oposición que no se anima ni puede elevarlo porque no tiene con qué, simplemente nos dejará en este estado estacionario de la nada misma: somos todos muñequitos buenos porque al mirar a la camarita sonreímos y nos hacemos los lodobus todo el tiempo sin discutir lo relevante. Hacen ya cinco años y esto ni cerca está de culminar que los griegos vienen comprendiendo que vivir como capitalistas sin obedecer sus reglas tarde o temprano implica un ajuste que suele ser cruel y formidablemente alto. El socialismo griego deberá explicarle a su ciudadanía que se gastó de más y ahora como siempre, pagará la sociedad toda, otra vez la doble Nelson al que menos se lo merece.

Y yo por mi parte, sigo firme en lo único que no me defaulteó en este unicorniano 2015: mi ya tan acostumbrado café irlandés. Claramente, defaultear o no defaultear es un concepto que excede ferozmente al espectro de deuda soberana. Saber que la canela y el cognac están presentes y libres de default, espero, para endulzar aún el día más gris es la mejor forma de entender que siempre aparece una excusa para no defaultearle a lo más importante de todo: a tu vida misma, aun cuando a veces, pareciera ser siempre de noche. Chau, hasta la próxima.

 

Germán Fermo, Ph.D.
Director, MacroFinance
Director, Maestría en Finanzas UTDT

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