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Tres palancas personales para el cambio global

por Triodos Bank Hace 9 años
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¿Hay en España 12 millones de consumidores responsables? Es lo que sugiere un estudio reciente de Forética, que afirma que este número de personas son “sensibles a la sostenibilidad”.

Los sociólogos hablan de masa crítica para referirse a “la cantidad mínima de personas que hacen falta para que un fenómeno tenga lugar”. Si este 36 % de la población activase sus valores en su día a día, ¿no daríamos un paso de gigante hacia una economía y una sociedad diferentes, más humanas y sostenibles?

Aunque queramos cambiar las cosas, a veces cuesta ver claro por dónde empezar. En esta entrada, destacamos 3 palancas personales al alcance de cualquier ciudadano comprometido con un cambio global.

 

1. Transformar nuestras compras

Seis de cada diez consumidores españoles afirman, según el trabajo citado, que ante dos productos parecidos comprarían el elaborado de forma más responsable, aunque fuese más caro. Esto ocurre al tiempo que, por ejemplo, en nuestro país solo gastamos 67 céntimos por persona y año en productos de comercio justo.

La voluntad no va siempre acompañada de los hechos, pero los números también dejan claro el potencial de transformación social que la mayoría de ciudadanos tenemos por delante. “En Europa, la media de gasto por habitante y año en productos de comercio justo es de 10 euros”, explica la Coordinadora Estatal de Comercio Justo. Y no hay barreras insuperables: un país con una renta per cápita similar a la nuestra, como Italia, ha conseguido llegar a los 14 euros de gasto medio.
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Gasto anual por persona en comercio justo en Europa (en euros)

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Los precios no son un obstáculo para una cesta de la compra con valores. En productos como el papel higiénico, al elegir marcas que garantizan un papel de bosques sin tala ilegal y con una gestión responsable, identificables por el sello FSC, el precio no varía, según un estudio de ICADE. Este trabajo rompe otro tópico: los mayores compradores de productos con esta certificación forestal sostenible son personas “de clase media y media-baja”.

Igualmente, iniciativas como las marcas de moda sostenible nos llaman a replantearnos el concepto actual de precio. “¿Quién paga el precio de la moda barata?”, plantea un reportaje sobre abusos laborales. Desde la tienda de ropa infantil Biobuu, donde trabajan con Triodos Bank, creen que hace falta cambiar de hábitos y “tener menos para tener más”, con prendas con más garantías sociales y que duran más tiempo. “Nos hemos acostumbrado a un consumo excesivo y barato, un usar y tirar”, señalan desde Slowers, que produce alpargatas fabricadas en España con materias primas sostenibles.


2. Elegir transparencia

Un 75 % de los ciudadanos pide más transparencia a la banca, según un barómetro especializado en el sector. Pero, también en este caso, no siempre pasamos a la acción. Por ahora, son 200.000 las personas que han decidido cambiarse a banca ética en España, 177.000 de ellas a Triodos Bank, donde son informadas de cuál es el destino de sus ahorros y saben que no se especula con ellos.

Surgen otras iniciativas diversas que ofrecen poder de decisión al ciudadano a través de la transparencia. Suministradoras de electricidad 100 % renovable para domicilios y empresas, como Gesternova o Som Energia, arrojan luz sobre qué tipo de energía estamos consumiendo. Con precios equivalentes o menores a los habituales, su servicio nos asegura que estamos promoviendo las energías sostenibles y no las contaminantes.


3. Consumir cultura

“Sin cultura no hay futuro”, defendía hace unos días el escritor Arturo Pérez-Reverte. Recientemente también conocíamos cómo en los últimos 5 años ha descendido en 100 euros el consumo cultural al año por persona en España.
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La cultura en sus múltiples manifestaciones, como las exposiciones, el cine, el teatro, la música o la danza, cambia el mundo a la vez que nos divertimos y nos enriquecemos como personas. Participando en opciones muchas veces económicas, activamos cambios en cadena, al dar un pequeño empujón a iniciativas que hacen crecer los conocimientos y la conciencia social. “La cultura es lo único que nos puede hacer mejores”, afirma Pérez-Reverte, alertando de que, por el contrario, la incultura es uno de los mayores peligros para una sociedad.

¿Es esta tercera la palanca definitiva para un cambio profundo? Animamos a todos los lectores a compartir cuál es su visión sobre cómo mejorar la sociedad desde lo personal en los comentarios.


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