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Banxico pierde credibilidad y aplasta a los ahorradores

por Inteligencia Financiera Global Hace 10 años
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Hace una semana el Banco de México (Banxico) tomó la sorpresiva decisión de recortar en 50 puntos base su objetivo de tasa de interés interbancaria a un nuevo mínimo histórico de 3 por ciento. Este anuncio sin embargo, confirma que el Instituto Central ha perdido lo más importante que puede tener un banco central: su credibilidad.

Si no, recordemos que el año pasado dijo en marzo –al bajar su tasa también 50 puntos básicos de 4.5 a 4.0 por ciento, que la medida “no representa el inicio de un ciclo de bajas al objetivo de la Tasa de Interés Interbancaria de referencia”. La realidad los rebasó. De entonces a la fecha, en total la ha bajado en tres ocasiones más: en septiembre a 3.75%, en octubre a 3.5% y este 6 de junio a 3%.

No podemos soslayar que de nueva cuenta en octubre, reiteró que “no serían recomendables reducciones adicionales” en el futuro previsible. Por desgracia esa idea les duró poco más de siete meses. Llama la atención que en su reciente comunicado, otra vez, repitió a la letra que “no serían recomendables disminuciones adicionales en el objetivo para dicha tasa en el futuro previsible.” Adiós a su credibilidad.

De las acciones de Banxico se pueden derivar varias conclusiones. Entre ellas que las condiciones de la economía mexicana podrían ser tan precarias, que la Junta de Gobierno del banco central encabezada por el Dr. Agustín Carstens, entró en pánico y decidió seguir intentando jugar un papel protagónico en la “promoción” de la actividad económica. Mal hecho.

Su mandato principal es el de procurar la estabilidad del poder adquisitivo de la moneda nacional, por lo que sería preferible ver que ya se impusiera un objetivo de inflación más ambicioso –digamos  de 2 y no de 3%, en vez de estar imitando fallidas políticas a la Fed y el Banco Central Europeo.

También, que debería haberles quedado claro en la Junta de Gobierno que es un sinsentido seguir buscando un impacto positivo en la economía vía la tasa de interés. Un recorte acumulado de un punto porcentual –de 4.5 a 3.5%– en 2013, no impidió que el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) fuera de un raquítico 1.1%. ¿De veras creerán que una disminución de 50 puntos básicos “ahora sí” tendrá beneficios que la misma receta antes no dio?

Lo cierto es que se pretende expandir el crecimiento económico por la vía de más crédito, justo en el momento en que seguimos en términos nominales, muy cerca de un máximo de 10 años en cartera vencida en total de monedas (nacional y extranjera). Es decir, quieren inyectar préstamos cuando quizá los demandantes no estén en condiciones de absorber más. No se trata de prestar por prestar. Ya sabemos en qué terminan las “borracheras” de crédito y de ellas aprendimos que es un error presionar empréstitos a clientes que no tienen capacidad de pago.

Por otra parte, el peor castigo se lo están llevando los ahorradores. Esta semana por ejemplo la tasa de Cetes a 28 días cayó a un mínimo histórico de 2.92 por ciento. El bono a 10 años, el día del anuncio, vio desplomar sus rendimientos a 5.61 por ciento. Un país que daña el ahorro va en el camino opuesto a la salida de la crisis.

En suma, el daño que Banxico ha infligido a su credibilidad, y a los ahorradores, es enorme y tardará años en sanar. Ojalá el Dr. Carstens se percatara de sus errores y corrigiera el rumbo. Lo malo es que, a juzgar por los resultados, no hay motivos para estar optimistas.


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