Ha llegado la sangre al río, ¿acudirán los bomberos de los bancos centrales con rapidez, como un rayo a sofocar incendios en los mercados de bonos, por temor a un repunte de la inflación, o dejarán, que las burbujas se desinflen? Algunos hablan de una rabieta, como la que vivimos en 2013, pero no es así. El
Gracias a las políticas de dinero fácil de los bancos centrales, las tasas de interés históricamente bajas y una búsqueda desesperada de rendimiento han creado nuevas zonas de peligro para los inversores que intentan evitar problemas.
La regla de invertir un 60% en acciones y el 40% en bonos durante lo que se ha c