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¿Hemos asignado un excesivo protagonismo al Estado en nuestras vidas?

por Carlos Moreno Hace 6 años
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En España existe la convicción de que la economía funciona mejor cuando el Estado supervisa su funcionamiento y sin embargo los que dirigen el Estado, los políticos,  son la principal preocupación de los españoles. El problema quizá reside en que  le estamos dando un excesivo protagonismo o peso al Estado sobre nuestro destino y esto es lo que permite que se produzcan dichos excesos por parte de un Estado  sobredimensionado.

Pensamos que el que nos garanticen nuestra propia  capacidad  de organizar libremente nuestra vida no es tan importante como el que los poderes públicos garanticen que nadie viva desprotegido, por lo cual estamos dando el poder al estado para que sea él quien designe nuestra libertad para organizar nuestra vida siempre que garantice que nadie esté desprotegido. Al permitir esto, estamos acotando la libertad económica de todos los ciudadanos y poniéndola en manos aquellos que dirigen el Estado y que son precisamente de quienes desconfiamos y asignamos el mayor de nuestros problemas, los políticos.

Muchos españoles piensan que todo gasto público es positivo ya que permite crecer a la economía y creen que no hay porqué preocuparse por la deuda que emita el Estado, pero es que cuando el endeudamiento es excesivo llega un punto en que no se produce un efecto favorable sino que puede incluso llegar a ser negativo. El gasto siempre se presenta como algo necesario y útil para empujar la economía, el problema es cuando a la hora de realizar los presupuestos y analizar las inversiones no se tienen en cuenta lo que han costado, que efectos positivos traerá consigo dicha inversión y a qué renunciamos en términos de inversión y renta disponible por hacer esos gastos. Es importante no olvidar que el dinero público es de todos los españoles y no que no es de nadie, como dijo una antigua vicepresidenta del gobierno, causa más que suficiente para pensar que se puede despilfarrar libremente.

En España 44 de los 52 aeropuertos que se han construido no son restables y ocasionan cientos de millones de Euros de pérdidas, cada kilometro de autopista construido nos ha costado 4 veces más que en Alemania y si analizamos los diferentes costes por diferente orografía aún sigue costando el doble construir  cada kilómetro de autopista en España, el llamado  Plan E para crear empleo supuso un coste de 13.000 euros por puesto de trabajo creado y así podemos enumerar  más y más ejemplos sobre como el exceso de gasto público y endeudamiento no conduce a un crecimiento real  de la economía si no se tienen en cuenta criterios de eficiencia y rentabilidad.

Un comentario aparte merece el gasto público destinado a sanidad o educación donde existe una tendencia a criticar cualquier tipo de recorte que se pueda llevar a cabo y donde todo gasto que se destine a estas partidas parece estar siempre justificado, al parecer en estas partidas no existe el despilfarro aunque desde que se asignaron competencias a las comunidades autónomas el gasto sanitario se ha duplicado, lo cual es realmente preocupante.

En España casi uno de cada cuatro trabajadores son funcionarios y en época de crisis  vieron como las comunidades autónomas  contrataron  un 3% de empleados. El gasto en personal público supone más de 116.000 millones de euros, un 8% más que en el inicio de la crisis. Nuestra situación se asemeja a la de Francia donde Sarkozy perdió buena parte de su popularidad al tratar de reducir el peso del funcionariado en las cuentas públicas y permitió que Hollande que apoyaba la contratación de nuevos funcionarios públicos consiguiese un mayor apoyo de los votantes más jóvenes. Hay políticas que son muy negativas desde el punto de vista del progreso económico, pero que permiten ganar las elecciones en un país.

Nadie cuestiona si los puestos de trabajo público suponen o no un coste excesivo o si los empleos públicos son eficientes, es más, el 70% de nuestros jóvenes  aspiran a trabajar para la administración pública. Además España dispone de una fuerza sindical potente que en caso de que se produzca algún tipo de recorte funcionarial traerá consigo paralizaciones, protestas y todo tipo de manifestaciones.

Así a base de gasto público en obras ineficientes y en la creación de funcionarios sanitarios y de educación, donde todo el gasto que se realice es poco y supuestamente no existe el despilfarro, seguimos engordando y haciendo más grande al estado y esto nos conduce a una situación de dependencia y falta de libertad económica de la que cada vez es más difícil retornar. Mientras sigamos inculcando a nuestros jóvenes la conciencia de que la mayoría de nosotros debemos ser funcionarios y que dependemos del dinero de los no funcionarios para sobrevivir,  difícilmente  crearemos un proyecto prospero y competitivo.


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