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¿Realmente se puede ganar a los índices de bolsa?

por Carlos Montero Hace 7 años
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Hace ya muchos años, uno de los más brillantes gestores con los que trabajé en mi vida profesional, me hizo una confidencia que he recordado desde entonces: “Los movimientos de la bolsa son aleatorios. No se pueden predecir. A lo largo del año sólo en tres o cuatro ocasiones se presentan oportunidades en las que las probabilidades de subir son significativas. Son esos momentos los que hay que aprovechar y los que justifican nuestra labor como gestores”.

Estos comentarios me confundieron profundamente. Por un lado porque venían de alguien que había demostrado recurrentemente su pericia para batir al mercado, y por otro porque yo era un joven gestor que iniciaba mi carrera lleno de confianza en mis cualidades para anticipar los movimientos de los mercados. Si la bolsa es aleatoria, ¿de qué me servirían mis conocimientos técnicos y fundamentales? ¿Qué sentido tendría entonces mi labor?

Con el paso del tiempo saqué mis propias conclusiones que diferían algo de las de mi antiguo compañero. Es cierto que en la mayoría de las ocasiones, sobre todo en movimientos de corto plazo, las bolsas tienden a comportarse de manera cercana a la aleatoriedad. Básicamente, no se pueden predecir movimientos de suficiente entidad para aprovecharlos operativamente de una manera recurrente.

Pero también lo es, según mi opinión, que en el medio largo plazo hay técnicas de inversión que estrictamente aplicadas, incrementan la probabilidad de anticipar un movimiento que pueda ser aprovechado.

Una de esas técnicas es lo que el analista Brett Arends de Market Watch denomina “la sincronización inteligente”. Basado en los fundamentales del mercado, esta técnica de inversión, sencilla en su aplicación, ha demostrado batir consistentemente al mercado en el largo plazo.

La “sincronización inteligente” básicamente se trata de reducir la exposición a las acciones cuando el mercado está caro en relación a sus fundamentales, manteniéndola baja todo el tiempo que sea necesario, incluso años, y aumentarla cuando el mercado está mucho más barato.

Brett Arends señala que hay que demoler el mito de que el mercado de valores produce enteramente retornos aleatorios. Según los datos históricos de la Escuela de Negocios Stern de la Universidad de Nueva York, el S&P 500 ha producido un promedio de rentabilidad anual del 9,3% desde finales de 1920. Son buenos resultados sino fuera porque eso datos contienen dos desagradables sorpresas, afirma Arends.

La primera es que no la rentabilidad no está ajustada a la inflación, lo que significa que en términos reales es varios puntos porcentuales menor. Y la segunda es que los retornos se produjeron al alzar. Vinieron de grandes tendencias de mercado alcistas, a los que seguían mercados bajistas, para luego iniciar nuevos mercados alcistas. No eran rendimientos al alzar en absoluto.

Si por ejemplo usted invirtió en la década de 1940 o principios de 1950, habría tenido retornos espectaculares tras la expansión de la posguerra. Si hubiera invertido a finales de 1970 o principios de 1990, los retornos también habrían sido muy elevados. Sin embargo, si la inversión se hubiera producido a finales de la década de 1920, a finales de la década de 1930, o entre 1963 y 1973. Sus retornos habrían sido terribles, en muchos casos hubiera perdido dinero después de consolidar la inflación.

Así que aunque la media de rentabilidad desde 1920 después de inflación ha sido del 6,4% anual, una cuarta parte de ese tiempo en realidad la rentabilidad fue menor al 1,3% (una rentabilidad menor a la de los bonos estadounidenses protegidos contra la inflación). Si deducimos los impuestos y los costes de inversión, los rendimientos reales obtenidos fueron aún más bajos.

Volvamos al método de inversión de la “sincronización inteligente”. Como decíamos, consiste básicamente en estar sobreponderados en bolsa cuando está barata, e infraponderados cuando está cara. La cuestión es como descubrir cuando está barata o cara.

Hay diversos métodos de valoración que han demostrado su efectividad a lo largo del tiempo. Hablaremos del PER Shiller (CAPE), o precio/promedio de ganancias de los últimos 10 años. Elaborado por el reciente Premio Nobel de Economía Robert Shiller, este ratio tiene una media histórica de 16 veces. Podríamos hablar entonces que un mercado de valores estaría barato cuando su PER Shiller estuviera significativamente por debajo de 16x y caro cuando estuviera por encima.

Un reciente estudio del analista Mebane Faber de Cambria Investment descubrió que desde 1881 a 2011 si se hubiera invertido en el mercado de valores cuando el CAPE estuviera por debajo de 5 el retorno anual habría sido del 22% anual durante los siguientes cinco años. Si la inversión se hubiera producido con un CAPE entre 5 y 10, la rentabilidad promedio habría sido del 13% anual. Si por el contrario se hubiera invertido con un mercado caro, un CAPE de más de 20x, la rentabilidad anual habría sido de sólo un 5% anual, y si el CAPE fuera por encima de 25x, se habría perdido dinero.

Estos datos no sugieren aleatoriedad de los mercados en movimientos de largo plazo, y que la “sincronización inteligente” es válida como método de inversión.


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