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Australia: ¿la próxima Grecia?

por Carlos Montero Hace 7 años
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El mes pasado Gina Rinehart, la mujer más rica de Australia y matriarca de dinastía minera Hancock de Perth comunicó un desagradable anunció a sus trabajadores en Australia Occidental: aceptar un posible recorte salarial del 10% o enfrentarse al riesgo de despidos futuros.

Rinehart, cuya familia ha acumulado una enorme riqueza extrayendo mineral de hierro, ha visto menguar su fortuna ante el desplome de los precios de las materias primas que comenzó el año pasado. La magnate de la minería australiana ha visto descenso su riqueza estimada a alrededor de 11.000 millones de dólares desde los 30.000 millones de hace apenas tres años.

Este colapso en su riqueza es un síntoma de un problema económico más amplio que ahora sufre Australia, que durante años fue conocido como el país afortunado debido a su preponderancia en recursos naturales, tales como mineral de hierro, carbón y oro, señala Andrew Critchlow en The Telegraph. Durante los años de auge del llamado "súper ciclo" de las commodities, cuando la demanda de China superaba con crecer la producción de Australia, la economía del país se parecía a Arabia Saudita.

Mientras que el resto del mundo sufrió las consecuencias de la crisis financiera mundial, la economía de Australia - estrechamente vinculada a China - parecía impermeable, con pleno empleo y un sólido superávit comercial.

Sin embargo, el colapso en los precios del mineral de hierro y carbón, junto con el impacto de los recortes de inversión de las grandes empresas mineras internacionales, ha dejado al descubierto la verdadera vulnerabilidad de Australia. Al igual que Arabia Saudita, que ahora está quemando sus reservas extranjeras para compensar la caída de los precios del petróleo, Australia se enfrenta a un colapso en los ingresos por exportaciones.

Las recientemente cifras revisadas de abril muestran que el déficit comercial del país con el resto del mundo se disparó a un récord de 4.140 millones de dólares australianos (unos 2.835 millones de euros). Se espera que esa brecha entre el valor de las exportaciones e importaciones aumente ya que el recurso más importante de Australia sigue tocando nuevos mínimos. El mineral de hierro cotiza a alrededor de 50 dólares por tonelada, en comparación con un máximo de alrededor de 180 dólares por tonelada alcanzado en 2011. El carbón térmico también ha sufrido fuertes pérdidas, ahora cotiza a alrededor de 60 dólares por tonelada, comparado con alrededor de 150 dólares por tonelada de hace cuatro años.

Para una economía que depende sensiblemente de los recursos (en 2012 suponía el 65% de su comercio total de bienes y servicios) estas caídas dramáticas en los precios son casi imposibles de absorber sin infligir daños colaterales. La caída de los ingresos en divisas extranjeras ha obligado a Australia a endeudarse más para mantener el gasto público.

El respetado economista australiano Stephen Koukoulas escribió recientemente acerca de los peligros que los niveles crecientes de deuda externa podrían presentar para las generaciones futuras. ¿Podría un período prolongado de bajos precios de las commodities convertir a Australia en la versión asiática de Grecia, siendo China su banquero de último recurso en lugar de la Unión Europea?

Koukoulas señala que a finales del primer trimestre de este año, la deuda externa neta de Australia había subido a un récord de 955.000 millones de dólares, igual a casi el 60% del producto interior bruto. Aunque esto está muy por debajo de las cifras griegas, que cuenta con una relación poco envidiable de más del 175", sin embargo es insostenible, sobre todo si va a subir aun más.

El gobierno en Canberra y el Banco de la Reserva de Australia ha apostado a que la depreciación en el valor de la moneda del país vaya a ayudar a compensar la disminución de su industria minera dominante. Sin embargo, eso no ha sucedido en la medida en la que hubieran deseado. Aunque las últimas encuestas de confianza empresarial han sido alentadoras, la economía exceptuando la minería parece estar irremediablemente ponderada a la única otra área de crecimiento importante, el sector inmobiliario.

El problema es que Australia, después de décadas de esfuerzo por diversificarse, se parece cada vez más a una economía de petrodólares de Oriente Medio, pero sin la inmensa cantidad de reservas de moneda extranjera que respalde la caída de los precios de las materias primas.

En cambio, los australianos deben endeudarse para mantener el nivel de vida al que se han acostumbrado, que incluso algunos griegos admitirán es insostenible.

Fuentes: Andrew Critchlow


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