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Cuando estos dos titantes se enfrentan, los que ceden son los precios

por Carlos Montero Hace 1 mes
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Hay en el mundo una auténtica escasez de materias primas que, en un contexto de reactivación económica y de históricos estímulos de gasto y crédito, continuará presionando a la baja el valor del dinero. Esa es la manera correcta de entender la inflación: no como un alza de precios, sino como una pérdida de poder de compra de nuestros ahorros e ingresos, de los que cada día se necesita una mayor cantidad para comprar los mismos bienes.

El mal manejo de la crisis sanitaria por la pandemia de Covid-19 en la mayor parte de mundo, provocó que con los cierres impuestos por los gobiernos se vieran afectadas las cadenas de suministro, producción y distribución de toda clase de mercancías.

Más de un año después del inicio de los confinamientos que poco ayudaron para contener la expansión del SARS-CoV-2, pero mucho destruyeron empleos, industrias y la forma de vida de millones de personas, las consecuencias de aquel rompimiento de las cadenas productivas apenas se comienzan a sentir.

Y es que con un sistema monetario sin ningún sustento real de valor – sino basado en la deuda-, se puede crear todo el dinero que se quiera “de la nada” para regalar a diestra y siniestra como “estímulo”, pero eso no produce riqueza real que satisface gustos, preferencias y necesidades humanas.

Dicho de otro modo, el mundo se enfrenta por un lado al peor choque de destrucción de riqueza en 100 años, y por otro, a la mayor inyección de estímulos de gasto, deuda y crédito de toda la historia.

En este sentido, algo tiene que ceder, y son los precios – en particular de las materias primas (commodities, en inglés)- los que están sirviendo como “válvula de escape”.

Esto queda evidenciado en todos los indicadores de precios de materias primas, como el Bloomberg Commodity Index, que se ha disparado 50 por ciento durante el último año.

Por si fuera poco, algunas de las “commodities” más importantes están presentando situaciones de “backwardation” en sus respectivos mercados de futuros, lo que es un indicador muy claro de su escasez y un fundamento sólido para su incremento de precios.

¿Qué es eso de “backwardation”? Le explico: la normalidad de los mercados de futuros se llama “contango”, y se expresa en una curva ascendente de precios conforme los vencimientos de los contratos se alejan del momento actual. De este modo, el precio al contado de entrega inmediata de la mercancía suele ser el más bajo, y más alto conforme se aleja el vencimiento del contrato en el tiempo.

Sin embargo, por situaciones diversas puede ocurrir que la urgencia de tener la mercancía al momento eleve los precios en el presente (precio al contado o “spot”) por encima del precio de los contratos de futuros activos (es decir, aquellos más próximos y con la mayor cantidad de “Interés Abierto”). Esto es la “backwardation”, que se expresa en una inversión de la curva de precios de los contratos que por lo general es ascendente.

El gráfico siguiente cortesía de Larry McDonald, de The Bear Traps Report, evidencia cómo mercancías tan importantes como el maíz, la soya, la carne de cerdo, el algodón, la gasolina, el petróleo y el azúcar, se encuentran en “backwardation” a causa de una alta demanda e inventarios limitados.

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La lección es muy clara: se puede crear todo el dinero que se quiera en un sistema de dinero corrupto y sin respaldo real de valor, pero no se puede crear riqueza material de la misma manera: primero hay que producirla, lo que los gobiernos impidieron al imponer confinamientos forzados.

El doble error de cerrar por decreto la economía y de buscar salir de la crisis mediante la vieja receta fallida de inyección de liquidez, gasto público y tasas de interés bajas, traerá consecuencias graves: una mayor escasez de productos básicos y una cada vez más acelerada pérdida de valor de nuestro dinero. La advertencia, está hecha.

Fuente: Propia - Guillermo Barba


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