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¿Qué podemos esperar de las elecciones alemanas?

por Macromic Advisors Hace 8 años
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Alemania celebrará elecciones generales el próximo 22 de septiembre. Ángela Merkel parece tener asegurado un tercer mandato. Pero los alemanes tienden a gobernar en coalición y hay bastante incertidumbre en torno a los partidos que dirigirán la Alemania de los próximos cuatro años. Esta es una cuestión muy importante para el resto de la Eurozona pues podría influir en el ritmo en que se resuelve la crisis de la deuda… o no.

 Según reflejan encuestas recientes, el grado de aprobación de la actual jefa del gobierno alemán, Angela Merkel, está cerca del 65% mientras que sólo el 27% de los encuestados prefiere a Peer Steinbrück, el candidato del principal partido de la oposición. En las próximas elecciones generales que se celebrarán el 22 de septiembre, por lo tanto, la canciller tendría asegurado su tercer mandato.

No obstante…el resultado de las elecciones germanas no es así de simple. Los alemanes no votan a su canciller directamente sino que eligen a los miembros de la Cámara Baja (Bundestag) que son los responsables de nombrar al canciller. El partido de Merkel obtendrá previsiblemente el mayor número de escaños, pero no la mayoría absoluta, por lo que tendrá que buscar socios de entre los partidos políticos rivales.

En 2009, 27 partidos políticos se presentaron a las elecciones, aunque sólo cinco de ellos alcanzaron el 5% requerido para obtener representación parlamentaria. Estos fueron el CDU/CSU, el SPD, el FDP, el partido de los Verdes y el izquierdista Die Linke. Este año, el primer partido anti-euro alemán (AfD) podría unirse al club, aunque no es muy probable. Veamos, qué defiende cada uno de estos partidos.

La Unión Cristiano Demócrata (CDU) y la Unión Cristiano Socialista (CSU) forman un solo grupo parlamentario aunque son entidades legales separadas y el CSU sólo opera en Babaría. Es un grupo de centro-derecha que se define como de ideas liberales, sociales y conservadoras. Su líder, Angela Merkel, ha logrado atenuar los efectos de la crisis de la Eurozona sobre Alemania, con cuentas equilibradas, financiación barata y un paro muy bajo. Su imagen de gobernante pro-euro pero, al mismo tiempo, exigente con las reformas y defensora del contribuyente alemán es atractiva tanto para euro-fans como para euro-escépticos.

Esto la ha convertido en la figura política más popular del país y ha aumentado, a su vez, la popularidad de su partido. El CDU/CSU lidera ampliamente las encuestas, con un 41% de intención de voto, frente al 34% que logró en 2009.

En materia de política interior, el CDU/CSU (en adelante referido como CDU por tratarse de un mismo grupo político) espera lograr un saldo presupuestario equilibrado el próximo año, aunque no ve necesario acometer reformas estructurales y se opone a la introducción de un impuesto sobre el patrimonio.

Sobre el tema de salarios mínimos, considera que los debe fijar cada sector por negociación colectiva. En términos de política exterior, el CDU es fundamentalmente pro-euro pero no duda en frenar cualquier intento de acelerar la integración o asumir cargas financieras. Se opone a la mutualización de la deuda soberana y a los eurobonos pero se ha vuelto más tolerante con respecto al cumplimiento de los déficits fiscales periféricos. Exige reformas estructurales a cambio de ayuda financiera y, aunque está a favor de la unión bancaria, no ve la necesidad de cambiar el tratado existente.

El Partido Social Demócrata (SPD), principal partido de la oposición, es de centro-izquierda y está presidido por Sigmar Gabriel aunque su candidato para canciller es Peer Steinbrück. Con el CDU apropiándose o emulando las ideas de la izquierda - programas sociales, cierre de las nucleares, entre otros - el SPD se ha quedado falto de argumentos para diferenciarse. Con todo, la intención de voto según las encuestas alcanza el 25% (23% en 2009).

En temas domésticos, el SPD es partidario de un salario mínimo de EUR 8,5 por hora, un límite a la subida de alquileres, la introducción de un impuesto al patrimonio y un aumento en la tasa marginal del impuesto a la renta. Prevé incrementar la inversión pública y privada en infraestructuras, educación y energía.

En temas europeos, el SPD es algo menos exigente con la periferia que el CDU, aunque se mantiene firme en el tema de las reformas estructurales a cambio de ayuda financiera. Está a favor de la mutualización parcial de la deuda soberana y también está a favor de progresar más rápidamente en la unión bancaria, aceptando la existencia de un único mecanismo de resolución. Pero no parece que esté dispuesto a aportar más fondos y adopta una posición bastante dura con el sector bancario y financiero, apoyando medidas como el impuesto a las transacciones financieras y el que se exija responsabilidad a los tenedores de bonos y de otros pasivos bancarios antes de rescatar bancos con cargo al contribuyente alemán.

El Partido de los Verdes ha ido ganando adeptos en los últimos años a medida que se ha movido desde la izquierda hacia la centro izquierda. Tras llevarse el 10% de los votos en 2009, este año se espera alcance el 14%. Tanto en los temas internos, como el salario mínimo y los impuestos, como en los temas externos -mutualización de la deuda, por ejemplo - sus ideas son muy parecidas a las del SPD, con el que se diferencia principalmente por su mayor énfasis en los temas de medio ambiente.

El Partido Liberal Democrático (FDP) es el partido de derechas y el bloque liberal de la política alemana, tradicionalmente partidario de la economía de mercado, la empresa privada, el sector bancario y contrario a aumentar impuestos y a mayor regulación. En el frente europeo, el FDP está en contra de todo lo que tenga que ver con la mutualización de la deuda y propone las reformas estructurales y la unión bancaria para salir de la crisis. El FDP ha pasado por una crisis de identidad con periodos de alto euroescepticismo que han dificultado por momentos su alianza con el CDU, del que es socio en el actual gobierno alemán.

En las urnas, el partido está luchando por no sufrir un humillante castigo, las encuestas recientes muestran una intención de voto del 6% frente al 16% de 2009 que le permitió gobernar con el CDU.

Die Linke es un partido relativamente nuevo, fundado en 2007 por una mezcla de socialistas y pro-comunistas. Defiende una mayor participación del sector público en la economía, mayores impuestos según ingresos, mayor regulación del sector bancario, más solidaridad entre los países de la eurozona y un impuesto temporal al patrimonio para solucionar el problema de la deuda. Ha votado siempre contra los programas de rescate ya que no está de acuerdo con las reformas estructurales como solución. Actualmente se estima que ganaría cerca del 8% de los votos frente al 12% de 2009.

Alternative für Deutschland (AfD) se formó a principios de este año y ha logrado sumar los suficientes apoyos para participar en las elecciones. Defiende la idea de disolver la Eurozona (aunque no la Unión Europea) o reducirla. A pesar de haber logrado muchos adeptos anti-europeos, no parece que este año vaya a reunir el 5% necesario para sentarse en el parlamento.

La actual canciller llegó al poder en 2005, tras una elección muy reñida en la que tuvo que formar una “gran coalición” con el SPD, pero en 2009 alcanzó los suficientes apoyos como para formar gobierno aliándose con su socio natural, el FDP. La pregunta más frecuente es si volverá a repetirse la formación actual de centro derecha (CDU-FDP) o la anterior coalición de centro-derecha y centroizquierda, denominada por lo mismo la “gran coalición” (CDU-SPD).

Estas dos son las opciones más probables, aunque hay otras: una coalición de partidos de izquierda (el tradicional tándem SPD-Verdes, por ejemplo) o una coalición CDU con los Verdes, a quienes Merkel se ha acercado en temas como la energía nuclear. No obstante, un gobierno de izquierdas es actualmente poco factible; en primer lugar, Steinbrück es un candidato bastante menos popular que Merkel y, en segundo, la alianza SPD-Verdes no alcanzaría la mayoría y deberían invitar a Die Linke, con cuyo brazo izquierdo no se avienen. En cuanto a la posibilidad de que CDU invite a los Verdes en vez de al SPD a formar gobierno, ésta es una alternativa con menos ventajas para CDU que la “gran coalición” con el SPD.

Así pues, aunque la probabilidad de que continúe la actual coalición CDU-FDP está subiendo, tal como están ahora las encuestas, parece que una “gran coalición” CDU-SPD con Angela Merkel al mando es el resultado más probable y popular entre el electorado.

La “gran coalición” neutralizaría la oposición en el Senado - donde el SPD es mayoría – y en la cámara baja reuniría los votos para decidir sobre cambios constitucionales si fuese necesario. En política exterior, una gran coalición permitiría reducir las tensiones con otros países de la Eurozona – entenderse mejor con el gobierno francés, por ejemplo. En términos de rescates sin embargo, no habría mucha diferencia. Ambos partidos exigen reformas estructurales, ambos son reacios a compartir riesgos y al SPD lo tendría difícil para abogar por la mutualización de la deuda, por lo menos a corto plazo.

Las negociaciones para formar la coalición pueden tardar desde dos semanas a dos meses. Durante ese tiempo, la cámara baja podría permanecer en el limbo y generar incertidumbre. El apetito por decidir sobre temas de la Eurozona será bajo aunque si hay emergencias se tomarán decisiones. Y después de que pasen esos meses, no nos hagamos ilusiones, salga el CDU-FDP o la gran coalición, la probabilidad de que haya un cambio sustancial en la política alemana hacia Europa es baja.

Rose Marie Boudeguer Yerkovic

Directora del Servicio de Estudios Banca March


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