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Bitcoin sigue sin ser una burbuja

por Laissez Faire Hace 7 años
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Hace algo más de medio año desde la última vez que se planteó que Bitcoin era una burbuja y, ya entonces, escribí un artículo en el que sostenía que no tenía sentido aplicar esta categoría económica a un activo monetario: no porque su precio en términos de dólares no pudiera hundirse, sino porque no tenía por qué hundirse. A las pocas semanas, sin embargo, el precio de Bitcoin en dólares se desplomó un 75%, lo que muchos consideraron una refutación empírica contra mi argumentación. Cuando el Bitcoin superó el máximo de abril, por lo que aplicando esa misma (mala) lógica, mi razonamiento debería estar en lo cierto. Pero no: la validez de mi argumentación no está indexado a la cotización de Bitcoin; ni a las duras ni a las maduras.

Lo que sí es verdad es que siempre que aumenta la cotización de Bitcoin, vuelven a emerger los típicos temores de que estemos ante una burbuja. Por ejemplo, en este artículo se busca argumentar que Bitcoin es una broma de moneda. ¿Por qué? 1) No tiene valor intrínseco (a diferencia de lo que sucede con el dólar, cuyo valor intrínseco depende de la obligación de usarlo pagar impuestos al Gobierno estadounidense), 2) Bitcoin es a día de hoy un vehículo fundamentalmente especulativo. 3) La volatilidad de Bitcoin la invalida para ser un buen depósito de valor y una buena unidad de cuenta.

Estas tres críticas son objeciones harto comunes pero sólo ponen de manifiesto que todavía no se ha entendido completamente la auténtica naturaleza y el auténtico potencial de Bitcoin. Voy a repetir algunos de los puntos que ya trataba en mi artículo de abril:

  1. Es verdad que la ausencia de una utilidad no monetaria es un elemento en contra de Bitcoin, pero no un elemento suficiente como para impedir sus usos monetarios. La utilidad no monetaria es importante porque sirve para anclar las expectativas sobre el valor mínimo que puede alcanzar un activo monetario y, por tanto, sirve para facilitar su proceso de monetización (el proceso por el que los agentes acumulan reservas de ese activo con la finalidad de mantenerse líquidos). Pero Bitcoin tiene un posible sustituto: una comunidad de usuarios muy activa y motivada que está dispuesta a comprar Bitcoin siempre que el precio alcance un determinado mínimo. Ese mínimo ha ido aumentando con el tiempo, y de seguir haciéndolo podría cumplir de facto el cometido que desempeña la demanda no monetaria en el dinero mercancía.
  2. A propósito, el dólar no circula como dinero porque el Gobierno estadounidense obligue a pagar impuestos con él: si la única fuente de su demanda fuera ésa, los saldos de tesorería en dólares se reducirían al mínimo y el valor del dólar sería ridículo. Si la gente atesora dólares es porque muchos agentes lo consideran un activo monetario suficientemente bueno como para desempeñar las funciones que se espera de él (aunque desde una perspectiva social sea un pésimo dinero). Para ampliar este punto, conviene repasar los puntos débiles de la teoría neochartalista del dinero. 
  3. Todo dinero tiene un fuerte componente especulativo: quien atesora dinero en una divisa y no en otra lo hace porque tiene una cierta expectativa sobre su valor futuro frente al del resto de activos. La demanda de una divisa de carácter no especulativo (dinero que necesito para hacer transacciones a corto plazo) es de un importe ridículo: la práctica totalidad de los saldos de caja se mantienen como reservas de activos líquidos y, por tanto, se basan en estimaciones meramente especulativas. Decir que Bitcoin es un vehículo de especulación no aporta nada, salvo que se quiera decir que la mayoría de tenedores de Bitcoin son “manos débiles”, es decir, personas que sólo entran en Bitcoin para obtener ganancias con su venta a corto plazo. Esto, desde luego, puede ser un problema a corto plazo (podría producirse una liquidación en masa y una caída brusca en su precio), pero irrelevante en cuanto a sus perspectivas monetarias a largo plazo. Que hoy haya muchas manos débiles no significa que mañana no vaya a haber muchas manos fuertes, que es el asunto esencial a analizar
  4. Por último, la volatilidad de precios es, desde luego, un problema para que Bitcoin pueda usarse generalizadamente como dinero. Pero todo activo en proceso de monetización ha de tener, por definición, un precio muy volátil, ya que hasta que se estabilizan las expectativas sobre su valor y, debido a ello, también su demanda monetaria, necesariamente su precio será inestable. La cuestión, nuevamente, es si la demanda monetaria de Bitcoin se generalizará lo suficiente como para que su valor se estabilice dentro de unos márgenes suficientemente estrechos y, por tanto, pueda pasar a emplearse como activo monetario por un mayor número de agentes, hasta el punto de que se opte por llevar la contabilidad en esa unidad de cuenta de valor estable. Bitcoin está lejos de haber llegado a esa situación (no creo que haya nadie que mida su posición patrimonial en Bitcoins), pero lo mismo les sucedió a todos los activos monetarios antes de convertirse en activos monetarios.

En suma: Bitcoin es un activo con buenas (aunque no perfectas) propiedades monetarias que está en fase de monetización. ¿Sería absurdo que terminara convirtiéndose en un dinero global usado por una amplia comunidad de agentes en sus transacciones? No, no lo sería en absoluto pues tiene cualidades para serlo. ¿Es inexorable que se convierta en un activo monetario? No, tampoco lo es: los procesos de monetización son complejos y nada garantiza su éxito (las expectativas pueden no converger y el activo se puede desmonetizar). En otras palabras, toda argumentación que rece “Bitcoin es una burbuja porque no es dinero” debe ser rechazada porque en el fondo sólo está diciendo que “Bitcoin no será dinero porque no hoy es dinero”.

Personalmente soy prudentemente escéptico sobre el futuro de Bitcoin (todavía no he comprado nunca ninguna unidad ni he animado a nadie a hacerlo). Es más, creo que pueden hilarse buenas argumentaciones acerca de por qué podría terminar fracasando. Solo digo que a) tiene sentido que termine triunfando (no sería el resultado de un proceso completamente aleatorio), y sobre todo que b) el principal motivo para argumentar que nunca triunfará no puede ser que a día de hoy todavía no ha triunfado.


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