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Y ahora: ¿Debería preocuparme del techo de deuda en EE.UU.?

por Macromic Advisors Hace 8 años
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Honestamente, usted no tendría que hacerlo, aunque las consecuencias de una falta de acuerdo podrían ser desastrosas. Así lo cree el analista financiero Jeanne Sahardi, que añade que el Congreso de los EE.UU. ha convertido este asunto en un drama nacional, cuando debería haber alcanzado una solución hace ya tiempo.

Sahardi señala que si los legisladores no acaban de forma rápida e inteligente con este drama, todas las apuestas están en contra de la economía y los mercados. Eso significa que el ahorro de los estadounidenses, los préstamos y la economía en general, podrían sufrir daños colaterales.

El límite se aplica a la deuda contraída con el público (es decir, cualquier persona que compre bonos de EE.UU.), además de la deuda con los fondos fiduciarios del gobierno federal como los de la Seguridad Social. El Congreso siempre ha establecido algún tipo de límite a la deuda nacional, pero la primera versión moderna fue en 1917. Hoy ese límite se ha establecido en 16,699 billones de dólares.

¿Con qué frecuencia el Congreso ha elevado el techo de deuda? Muy a menudo. En promedio, más de una vez al año. Desde 1940, los legisladores han aprobado 79 aumentos. A veces cantidades pequeñas, otras veces grandes. A veces solo aumentos temporales para una cuestión en concreto.

¿Es cierto que el aumento de techo de deuda otorga al Congreso una licencia para gastar más? No.

Elevar el techo de deuda simplemente permite al Tesoro pedir prestado el dinero que necesita para pagar todas las facturas de los EE.UU. y otras obligaciones legales. Estos proyectos de ley son servicios ya realizados, y beneficios sociales ya aprobados por el Congreso. Así que elevar el techo de la deuda simplemente es para seguir pagando lo que ya debe el país.

Entonces, ¿por qué tantos problemas a la hora de elevar su deuda? Apoyar un aumento del techo de deuda es siempre un voto difícil para los políticos, ya que sus oponentes pueden utilizarlo para etiquetarlos de fiscalmente irresponsables.

También es un acuerdo difícil porque la minoría trata de obtener concesiones de la mayoría a cambio de su apoyo. Muchos republicanos defienden hoy en día que se debe condicionar el aumento del techo de deuda al recorte de gastos, a una serie de cuestiones relacionadas como el oleoducto Keystone, y entre algunos conservadores, el retraso del “Obamacare”.

¿Qué sucedería si el Congreso no eleva a tiempo el techo de deuda? Nadie lo sabe a ciencia cierta, porque no ha sucedido antes. Pero nada bueno. Al Tesoro no se le permitiría pedir dinero prestado, y eso es un problema, ya que el gobierno necesita pedir préstamos para cubrir el desfase entre lo que gasta y lo que ingresa. En la práctica eso significa, que en algún momento de este otoño –la estimación es a finales de octubre o principios de noviembre-, el Tesoro ya no será capaz de pagar todas las deudas del país a tiempo.

¿Qué pasaría después? No hay una respuesta clara. El Tesoro podría tratar de pagar algunas deudas y retrasar otras hasta que haya suficiente dinero para pagarlas todas. La mayoría de los expertos creen que el Tesoro daría prioridad a los pagos de los intereses sobre la deuda, para que EE.UU. no entre en suspensión de pagos, lo que probablemente implicaría rebajas de calificaciones crediticias, caídas del precio de sus bonos y subidas de sus rentabilidades.

Pero no está claro como responderían los inversores si el Tesoro de EE.UU. realiza los pagos a los intereses de deuda, pero retrasa los pagos a los contratistas del gobierno, a los trabajadores federales, retrasa el reembolso a los contribuyentes, a los veteranos, jubilados…

Económicamente podría ser desastroso si no se llegara a un acuerdo, y esta situación durara tan sólo un par de días.

“Los empleados federales, los contratistas, los beneficiarios de programas de asistencia, las empresas, los gobiernos estatales y locales, se encontrarían de pronto cortos de efectivo de una manera inesperada, por lo que podría provocar un efecto dominó en toda la economía”, afirma Donald Marron, ex director de la Oficina de Presupuesto del Congreso.


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