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En breve nos enfrentaremos a episodios de pánico vendedor. Esta será la forma de combatirlo.

por Carlos Montero Hace 1 mes
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“Ni las recesiones económicas, ni las catástrofes naturales, ni los crash empresariales...ninguno de esos factores es al primero que hay temer cuando acudes a los mercados. A lo que más hay que temer es precisamente al miedo. Da igual el entorno, si el miedo se desata en el mercado, todo lo demás carece de importancia”, me decía mi antiguo profesor de finanzas y bolsas en la Universidad. Y después de varias décadas trabajando en el mercado, tengo que darle toda la razón.  

El miedo es una herramienta útil de supervivencia, pero cuando se descontrola, tus actos dejan de tener sentido. En los mercados es lo mismo. He visto a compañeros con muchos años de experiencia, actuar como principiantes inversores cuando les dominaba el miedo. Yo mismo he pasado por varios episodios de estos.  

¿Y hay alguna forma de evitar el miedo? Sí, la información y tener la serenidad suficiente para gestionarla. El miedo se combate con conocimiento.  

Les hago esta introducción en el artículo porque es probable que no en mucho tiempo asistamos a momentos de pánico inversor. Las caídas de hace unas semanas son el preludio de algo más grave que sucederá en los mercados. Hay indicadores técnicos adelantados que lo indican con claridad, aunque hasta ahora los gestores parecen querer ignorarlos, y quedarse con la idea de que estamos únicamente en una corrección de un mercado alcista. No es así.  

Bien, pues en esos momentos de pánico a lo que habrá que acudir precisamente es a la información. Tenemos que saber dónde nos encontramos, y hacia dónde nos dirigimos. Es pronto aún para establecer hacia dónde nos dirigimos, así que centrémonos hoy en dónde nos encontramos. Nicolás López de M&G A.V. lo establece así: 

Como suele ser habitual en las fases de corrección de los mercados, a medida que las caídas se han profundizado se ha ido extendiendo un sentimiento de pesimismo sobre el ciclo económico como justificación de las caídas. En el caso de EEUU, donde la economía crece a tasas elevadas y los indicadores no muestran indicios de debilidad, el pesimismo se centra más bien en la posibilidad de que los beneficios de las empresas puedan estar cerca de un techo después del fuerte crecimiento de los últimos trimestres. No hay realmente muchos indicios de ello, pero es indudable que las tasas de crecimiento van a tender a moderarse en próximos trimestres lo que ha puesto en marcha un ajuste de valoración en los sectores de crecimiento que vienen liderando la subida del mercado en los dos últimos años.  

En Europa se puede decir que la corrección se inició ya a mediados de 2017 y la reciente caída de la Bolsa norteamericana no ha hecho sino acelerarla. El entorno macro se ha debilitado a lo largo del año y, aunque de momento se mantienen las expectativas de crecimiento para los próximos años, la persistente desaceleración de los indicadores unida al mal comportamiento de la Bolsa ha puesto en alerta a los inversores. Dentro de este escenario los datos del PIB del tercer trimestre en España muestran una importante resiliencia con una demanda interna que se mantienen sólida y un sector exterior afectado negativamente por la desaceleración de algunos de nuestros principales socios comerciales.  

El mes de noviembre puede traer novedades en algunos de los frentes que han pesado negativamente en el mercado en los últimos meses. Hay indicios de algún acercamiento entre EEUU y China que podría concretarse próximamente, si no en una resolución total del conflicto, al menos en una suavización del mismo. Por otra parte, las negociaciones sobre el Brexit deberían llegar también a un acuerdo sobre la ruptura que elimine del escenario la posibilidad de una ruptura sin acuerdo que tendría efectos muy negativos en el mercado a corto plazo.


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