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Mirando adelante (y sin dejar de mirar atrás)

por José Luis Martínez Campuzano Portavoz Asociación Española de Banca Hace 10 años
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Todo lo mejor para este año que hemos inaugurado. Y no es un simple deseo.

De hecho, de tanto repetirlo ha dejado de ser un deseo para convertirse para muchos en una realidad tangible. Algunos economistas hablan abiertamente de ello: "es importante generar momentun de crecimiento, para que el crecimiento se materialice". Es importante recordar que la Economía es una ciencia social. Y parte de este carácter social se apoya en motivar a la sociedad para que consuma e invierta. ¿Y los fundamentos? Sí, es una buena cuestión. Pero prefiero dejarla al margen en un día como hoy, recién iniciado el curso y a la espera de la llegada de los Reyes Magos. Después ya hablaremos.

Es más, cuando hablamos de problemas fundamentales de forma inmediata hay alguien que los relativiza. Todo es relativizado de forma que el optimismo apoyado en la esperanza poco a poco cale en los agentes económicos,  a través de los inversores (financieros). Y es que los agentes económicos son en el fondo inversores. Así, con tipos de interés casi nulos la presión por asumir riesgo en las carteras aumenta de forma paralela a la valoración por nuestras autoridades de que lo peor ha pasado. ¿Hasta cuándo? La clave está en manos de los bancos centrales. Recuerden que esta es una crisis de deuda no solucionada (y con difícil por no decir imposible solución a corto plazo). Al menos, los bancos centrales han creado las condiciones para que sea menos gravosa a corto plazo y poder absorberla poco a poco a medio y largo plazo. El problema es que, además, le pedimos a las familias y empresas que consuman e inviertan al mismo tiempo que ahorran y devuelven la deuda acumulada en el pasado. ¿Demasiados objetivos al mismo tiempo? Ya saben lo que dicen cuando se plantean muchos objetivos a la vez. Pero, no quiero ser pesimista: todo saldrá bien.

Como decía antes, relativizarlo todo es la clave. Por ejemplo, en los nueve primeros meses el desempleo se ha reducido en España en 60.000 personas. ¿Buena noticia? Lo cierto es que la población activa se ha reducido en 200.000 personas en el mismo periodo, dejando como diferencia una caída de empleo de 140.000 personas. ¿No tan positiva?. Bueno, mírenlo de otra forma: en 2012 la caída de la ocupación fue más de cuatro veces superior. Y así podríamos seguir. De hecho, durante estos días he podido leer con interés entrevistas y proyecciones, artículos y hasta confesiones de políticos sobre el pasado que siempre nos dejan mensajes y aprendizajes hacia el futuro. Un tanto confusos, todo hay que decirlo. Esto es producto de la ambigüedad: del "superar los peor" a una "recuperación con alfileres"; de "mirar el futuro con optimismo" a "dudar de la base de la recuperación". No, no se inquieten: mientras los bancos centrales se enfoquen sólo en el crecimiento seguiremos soñando no sobre la solidez de la recuperación como sobre cuánto nos puede sorprender al alza el ritmo de crecimiento.

Pero, todo lo anterior esconde en el fondo un importante debate sobre los problemas de fondo de la economía mundial y los límites de las políticas económicas para resolverlos. Les propongo aquí algunos ejemplos:

*       Summers nos ha alertado sobre el potencial impacto en el crecimiento (bajo crecimiento secular) del elevado ahorro mundial....¿pero no está correlacionado un escenario de elevado ahorro con una elevada inversión empresarial? ¿por qué no invierten las empresas en capacidad?
*       Los países desarrollados, en general,  siguen lastrados por una elevada deuda privada y pública...¿qué margen de actuación tiene  en esta situación la política fiscal?
*       La asimetría de la política monetaria (más efectiva luchando contra la inflación que frente a la deflación) ...¿aumenta el margen de actuación de la política monetaria no tradicional? ¿tiene sentido hablar ya de medidas no convencionales tras utilizarlas durante más de un lustro?
*       La inflación es un fenómeno monetario, pero más de cinco años de expansión monetaria obligan a concretarlo más: la demanda de dinero se ha debilitado con la propia debilidad del crédito.....¿cuánto puede durar esta situación? ¿se convertirá la inflación en un objetivo explícito en la política monetaria de los bancos centrales de países desarrollados?
*       El fuerte castigo sufrido por las bolsas emergentes no es sólo un reflejo de los problemas fundamentales de sus economías....¿son conscientes los bancos centrales de países desarrollados de los riesgos que están asumiendo con sus medidas expansivas?
*       La Crisis europea es el resultado de la conjunción de un problema de competitividad y deuda; la Crisis del Euro es política.....¿es el ECB al facilitar la Crisis europea  un obstáculo para la búsqueda de opciones políticas a la Crisis del Euro?
*       La esperada mejora económica responde en buena parte a una recuperación cíclica y una mejora de la confianza apoyada en la revalorización de los mercados financieros. Pero, en el fondo, no es confianza: por el momento es una mera cuestión de dinero. ¿Realmente los bancos centrales tienen poder ilimitado?

Sobre todo esto y mucho más seguiremos hablando durante 2014.


José Luis Martínez Campuzano
Estratega de Citi en España


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