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En bolsa, las emociones serán más perjudiciales que los crash de mercado

por Carlos Montero Hace 9 mess
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En muchas ocasiones he señalado en estas páginas que una de las dificultades mayores para poder “sobrevivir” en los mercados financieros es alcanzar un adecuado control mental. Un inversor se enfrenta a diario con innumerables sesgos de comportamiento que le dificultan tener éxito en su operativa. Ya les he hablado de alguno de ellos, y de la importancia de la meditación para poder minimizarlos. Hoy les hablaré del proceso de toma de decisiones en las bolsas, y una de las principales dificultades con las que nos enfrentaremos: La ausencia de contrafactuales.

Antes de nada su definición tomada de Wikipedia: En lógica, más particularmente en lógica modal y en otras disciplinas se denomina contrafactual o contrafáctico a todo acontecimiento o a toda situación que no ha sucedido en el universo actualmente observable por la investigación humana, pero que podría haber ocurrido. Se dice que el acontecimiento o la situación forman parte de un universo posible, mientras que el acontecimiento o situación actuales forman parte del universo fáctico o universo actual o universo real.

El especialista en teoría de comportamiento Ben Carlson nos señala al respecto: Una de las partes más difíciles del proceso de toma de decisiones en cualquier empresa se deriva del hecho de que no hay contrafactuales. No se puede simplemente ejecutar una simulación y crear un árbol de decisión para mostrar cómo las diferentes decisiones y variables afectarían a los resultados de todas y cada una de las grandes decisiones que se tomen.

Esto lleva a lo que el psicólogo David Bell llama arrepentimiento por decisión. En términos de nuestras finanzas, esto ocurre cuando nos enfocamos en lo que podría haber sido si hubiéramos tomado una decisión diferente con nuestro dinero.

Bell realizó un estudio donde ofreció dos opciones en un juego. En una de las opciones se pagaría 10.000 dólares si se gana y nada si se pierde. En la otra se daría una ganancia segura de 4.000 dólares. El estudio demostró que los sujetos que eligieron jugar y perdieron se reprocharon el haber sido demasiado codiciosos. Mientras que aquellos que aceptaron los 4.000 dólares desearon no haber sabido nunca la posibilidad de haber ganado los 10.000 dólares.

Básicamente, siembre hay algo que te puedes reprochar en lo que respecta a las decisiones de inversión. A veces por vender un valor que sigue subiendo. Otras veces por aguantarlo y ver como se derrumba. Otras veces por no haber decidido a comprar un título y ver posteriormente como sube y sube….

Estos reproches de inversión impregnan casi todos los entornos de mercado, y condicionan nuestra operativa futura.

Recuerdo que en mi época de jefe de sala siempre decía a los traders con los que trabajaba, “una vez cerrada una operación, aprende lo que has hecho bien y lo que has hecho mal, y olvídala”.

No existe una cartera perfecta, como dice Carlson, únicamente hay que intentar hacer una optimizada asignación de los activos en el entorno de los mercados con los que trabajamos.

Otro factor emocional negativo a la hora de la toma decisiones de inversión es el sesgo de la retrospectiva, en el que uno se engaña así mismo pensando que sabía lo que iba a suceder.

Carlson relata una interesante anécdota sobre Warren Buffet. Después de un enorme mercado alcista en la década de los 50 y principios de los 60, las acciones sufrieron un mercado bajista menor desde febrero a octubre de 1966, donde perdieron más del 20%.

Tras estos descensos, algunos de los inversores del fondo de Warren Buffet lo llamaron para señalarle que estaban nerviosos porque el mercado continuará su trayectoria descendente. La respuesta de Buffet a estas inquietudes fue una excelente manera de reflexionar sobre este sesgo de retrospectiva:

“Sabían en febrero que el Dow Jones iba a estar en 865 puntos en mayo, ¿por qué no me impidieron comprar acciones? Si no sabían qué iba a pasar los siguientes tres meses a febrero, ¿cómo lo saben en mayo?

En resumen: Aunque sea enormemente difícil, intenten no caer en sesgos de pensamiento cuando inviertan. Aprendan de cada situación como si las operaciones fueran simuladas. Tómelas de esa manera independientemente si ganan o pierdan dinero real. Las decisiones de inversión tienen que estar basadas en fundamentos técnicos y teóricos, nunca emocionales. Al menos, nunca por factores emocionales propios. Sí pueden aprovecharse de los ajenos.


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