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La banca italiana encara una larga cuesta arriba hacia la modernización

Valentina Za
por Moisés Romero Hace 6 días
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El rescatado Monte dei Paschi, el banco más antiguo del mundo y un baluarte de la tradición que data de 1472, ha entrado en el reino de la realidad virtual en un inesperado signo de los tiempos. Tras sobrevivir a lo peor de una crisis de morosidad, los bancos italianos enfrentan otra abrumadora misión: modernizar negocios centenarios y encontrar nuevas formas de ganar dinero. Están intentando ponerse al día con sus rivales europeos en banca digital y reduciendo su dependencia de los préstamos mediante la venta de seguros y otros productos financieros. La forma en que se desarrolle esta revisión podría moldear al sector en los próximos años y aquellos que se adapten más rápidamente se llevarán un pedazo mayor de los nuevos negocios, aseguran banqueros y expertos del sector. La división de internet de Monte dei Paschi lanzó la semana pasada sucursales de realidad virtual (RV) a las que se accede a través de la aplicación del teléfono móvil y gafas de RV. El banco dijo que se registraron 3.500 clientes en las primeras horas, pero otras entidades se están moviendo de manera mucho más agresiva en el mucho más agresivamente en la renovación de sus negocios.

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Unicredito, el mayor banco del país, marcó un patrón para otras entidades que necesitan reestructurarse al captar de sus accionistas este año 13.000 millones de euros. Además de invertir 1.600 millones de euros en sus sistemas informáticos, está volviendo a capacitar a 1.500 empleados en Italia, trasladándoles de cargos administrativos a puestos de cara al cliente.

Mediobanca por su parte ha comprado un servicio de "robo-advisory" (asesoramiento financiero digital), un algoritmo que propone inversiones a clientes de la división online que pueden acceder directamente al mismo. También está contratando a 100 consultores financieros por año con el objetivo de contar con más de 300 en 2019 con el objetivo de impulsar los activos bajo gestión.

Pero la modernización no será fácil para un sector que se ha enfocado en dar crédito a la miríada de pequeñas empresas italianas a lo largo de los siglos. Los bancos tienen que lidiar con los empleados reticentes a cambiar de rol, contra una rígida normativa laboral y con la falta de fondos para invertir en tecnología.

Los diferentes grados de avance de los 600 bancos italianos probablemente ensancharán la brecha entre las grandes entidades y sus rivales más pequeñas, que siguen peleando con la crisis de los préstamos y carecen de la escala para acometer las inversiones necesarias. Banca Carige, por ejemplo, está ampliando capital para evitar el colapso. [nL8N1NN59D]

Altos ejecutivos dijeron que las fusiones serán algo inevitable en los próximos años.

"La innovación y la digitalización se han convertido en una prioridad para todos los grandes bancos y estos les están dedicando recursos humanos y financieros". El problema es que el sector está muy fragmentado y los bancos pequeños tienen dificultades para aceptar el desafío", dijo Roberto Ferrari, director del área Digital y de Innovación de Mediobanca.

Intesa Sanpaolo, uno de los pesos pesados del sector que ha liderado el cambio hacia negocios basados en comisiones y tiene 230 de sus 4.800 sucursales dedicadas exclusivamente a servicios de asesoramiento, está lanzando un proyecto piloto con el que algunos empleados tendrán dos contratos. Trabajarán a tiempo parcial como empleados del banco con un salario fijo y durante resto del tiempo como consultores con un sueldo basado en la cantidad de productos que vendan.

Los cambios son necesarios para una industria cuyos ingresos son cada vez más reducidos y no está amortizando su coste de capital, lo que significa que las entidades podrían tener dificultades para obtener efectivo de los inversores si tienen problemas.

La rentabilidad sobre recursos propios de los bancos italianos -una medida clave de rentabilidad- fue del 2,3 por ciento en el primer semestre de 2017, excluidas las transacciones puntuales, menos de la mitad del promedio europeo y una fracción de su coste de capital del 12,8 por ciento, según cálculos realizados para Reuters por la consultora Oliver Wyman.

A la banca le queda un largo camino por recorrer en Italia, un país en el que sólo el 30 por ciento de los clientes bancarios usan servicios en línea, frente al 45 por ciento en España y más del 80 por ciento en los países nórdicos, según Oliver Wyman.

A finales del año pasado, en Italia había una sucursal bancaria por cada 2.000 habitantes, frente a los 3.800 de media en la Unión Europea.


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