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“Cuando estés irritado, cuenta hasta diez antes de hablar; si estás airado, cuenta hasta cien”

por Carlos Montero Hace 1 mes
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El nivel de tensión está muy elevado en la actualidad. Y no hablo sólo en los mercados. Hablo en general. En la calle, en las terrazas, entre los amigos, los familiares...La situación es muy complicada a nivel sanitario, económico, social, y eso nos produce tal estrés que las discusiones se generan ante la menor oportunidad. ¿Y por qué les digo esto? Porque desgraciadamente, este fin de semana fui testigo de una de esas discusiones entre dos amigos que me hubiera parecido imposible hace un año. Dos personas educadas, respetuosas, y cariñosas, que se enzarzaron en una polémica fuera de tono, por ambos posteriormente reconocido.

Puede pasar, y más en los tiempos que vivimos. Es por esto que recordé el antiguo artículo de la Universidad de Harvard, basado en el libro de Holly Weeks "How Conversations Go Wrong Can do Right Them", sobre los principales errores que se cometen durante las conversaciones.

Es época de autocontrol emocional, en los mercados, y en la vida, por eso creo procedente analizar precisamente esos errores. Veamos:

Error 1: No caer en una mentalidad de combate

Cuando las conversaciones difíciles se vuelven tóxicas, a menudo es porque hemos cometido el error fundamental de caer en una mentalidad de combate. Esto implica que la conversación se convierta en un juego de suma cero, con un ganador y un perdedor. Pero la realidad es que, cuando dejamos que las conversaciones tomen este cariz, en especial en el trabajo, todo el mundo pierde. El verdadero enemigo no es su contraparte, sino la propia mentalidad de combate. Usted puede evitarlo con estrategia y habilidad.

Error 2: Tratar de simplificar demasiado el problema

Si el tema de la conversación fuera sencillo, probablemente no estaría discutiendo sobre ello. El hecho de que encarar varios problemas a la vez sea una tarea de enormes proporciones, se tiende a convertirlos en algo menos complejo. Pero esto es simplemente una ilusión. Para evitar simplificar demasiado, recuerde que si el problema no fuera complicado, probablemente no sería tan difícil entenderse.

Error 3: No respetar lo suficiente

La clave para evitar una simplificación excesiva es respetar el problema que estamos tratando de resolver. Para evitar la mentalidad de combate es necesario ir más lejos, es necesario respetar a la persona con la que estás hablando, y respetarse a sí mismo. Asegurarse de responder de una manera de la que luego pueda estar orgulloso, le impide salirse de sí y que su contraparte sea abiertamente hostil.

Error 4: Situarse en los extremos

El miedo, la ira, la vergüenza, la autodefensa, cualquier sentimiento desagradable puede aparecer en una conversación. Algunos de nosotros reaccionamos a esto confrontando a nuestro interlocutor de una manera más agresiva, otros, en cambio tienden a suavizar la situación. Incluso podríamos movernos entre ambos polos opuestos en un sube y baja emocional. La idea sería moverse hacia el centro, en un estado que deseas alcanzar. Las emociones no van a desaparecer, pero con la práctica, usted puede aprender a concentrarse en lo que desea a pesar de ellas.

Error 5: Reaccionar a la frustración

Mentir, amenazar, usar evasivas o sarcasmos, gritar, acusar, ofenderse…las conversaciones difíciles pueden presentar un arsenal de estratagemas de este tipo. El hecho de que usted esté intentando ir más allá de la mentalidad de combate, no significa que su contrapartida lo esté. Pero también hay una serie de respuestas que van desde de la pasividad a la agresividad. Una vez más lo más eficaz es moverse hacia el centro. Desarmar la estratagema antes de hacerla frente. Por ejemplo, si su contraparte ha dejado de responder, usted puede simplemente decir: “No sé cómo interpretar su silencio”.

Error 6: No conocer sus puntos débiles

Todo el mundo tiene un punto débil, y cuando alguien encuentra el nuestro, ya sea sin querer, por una flecha perdida o con la esperanza de hacernos daño, es aún más difícil mantenerse al margen de la mentalidad de combate. Sea lo que sea, tómese el tiempo necesario para aprender qué es lo que le daña. El hecho de saber dónde se es vulnerable le ayudará a mantener el control emocional cuando alguien le empuje allí.

Error 7: No ensayar

Si está seguro que una conversación va a ser difícil, ensaye lo que vaya a decir. Pero una conversación no es una representación, ni usted es un actor, ni hay público. Una vez que haya comenzado la discusión su contraparte podría reaccionar de varias maneras, y tener un guion en mente dificultará su capacidad de escuchar efectivamente, y reaccionar en consecuencia. En su lugar, prepárese para preguntarse: ¿Cuál es el problema? ¿Cuál el problema de mi homólogo? ¿Cuál sería mi resultado preferido? ¿Cuál sería la relación preferida con mi contraparte?

Error 8. Hacer suposiciones sobre las intenciones de nuestra contraparte

Los optimistas tienden a asumir que cada desacuerdo es simplemente un malentendido entre dos personas bien intencionadas. Los pesimistas sienten que las diferencias de opinión son en realidad ataques malintencionados. En la neblina de una discusión, tendemos a olvidar que no tenemos acceso a las intenciones de nadie, sino a la nuestra. Recuerde que están tratando con esta ambigüedad.

Error 9: Perder de vista el objetivo

La clave en cualquier discusión es mantener siempre la vista en la meta. Y recuerde, ganar no es un resultado realista, porque es poco probable que su contraparte acepte el resultado de perder. Si usted aplica las reglas anteriores esto debería ser más sencillo, y será menos probable que sea sacado de sí por cualquier estratagema de frustración o por sus propias emociones.

Lacartadelabolsa


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