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La duda no es si habrá recesión o no, sino qué haremos cuando esta suceda

por Carlos Montero Hace 1 mes
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"La recesión económica es una cuestión de tiempo. Esta es una afirmación obvia, válida para cualquier momento. Ahora bien, lo que la mayoría de los inversores no se dan cuenta, y ahí meto a inversores particulares, pero también a los profesionales, es que ese momento de contracción está mucho más cerca de lo que piensan, y será más profundo de las estimaciones que se están publicando. La discusión no es si vamos a entrar en recesión o no, sino que vamos a hacer cuando suceda. Esa es la cuestión a la que ya deberíamos estar contestando, y por lo que veo, no está pasando en el mercado", me comentaba este fin de semana un importante gestor nacional en una reunión con inversores.

En el mismo sentido se pronuncia el economista Guillermo Barba, al que tengo estima tanto en lo personal como en lo profesional. Barba comenta las palabras de Campbell Harvey, profesor de la Unversidad de Duke, a quien se le atribuye el hallazgo de que una curva invertida en los rendimientos a tres y diez años en el mercado de bonos del Tesoro, es una señal válida de recesión en camino.

“Es mucho mejor tener un plan para seguir que encontrarse en una situación en la que la recesión nos golpea y entonces hay que improvisar”, dijo Campbell Harvey.

Durante su investigación, revelada por primera vez en 1986, Harvey descubrió que una inversión entre los bonos del Tesoro de tres meses y diez años había predicho las últimas siete recesiones desde 1950. En ese momento, había habido cuatro casos exitosos y, desde entonces, han ocurrido tres más.

El profesor dijo en una entrevista para el portal The Compound que, para que la curva invertida sea una señal confiable, esta debe permanecer al menos tres meses. Recordemos que esta “anomalía” lleva cinco meses presente en el mercado. “Eso no es normal. Es algo que presagia malos tiempos”, agregó.

Y las malas noticias no paran. La nueva directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, adelantó que el organismo ajustará a la baja las perspectivas de crecimiento global para 2019 y 2020. Este sería el cuarto recorte consecutivo desde octubre de 2018.

La funcionaria afirma que estamos cerca de un “crecimiento paralizado” en el comercio global debido a las tensiones por la guerra entre Estados Unidos y China. El nivel de tensión es similar al que se vivió antes de la quiebra del banco Lehman Brothers en 2008.

Y si las cosas empeoran, la directiva del FMI advirtió que serán necesarias medidas fiscales de los gobiernos para impulsar el crecimiento, pues la política monetaria no será suficiente.

El FMI publicará sus pronósticos de crecimiento el martes 15 de octubre con sus actualizaciones pesimistas. Como siempre, este instituto es de los últimos en admitir que las cosas están mal y podrán ponerse peor y aconseja a los gobiernos que mejor se preparen ante la tormenta que viene.

El presidente de la Fed, Jerome Powell, también adoptó el tono pesimista y, pese a haber descartado una próxima recesión, dijo que la curva inversa de rendimientos “es algo con lo que no se estaría cómodo si se mantiene por un periodo prolongado de tiempo.”

Ahora que las autoridades están admitiendo (implícitamente) que una recesión es inminente, los inversionistas corren al oro para tratar de encontrar refugio, esto lo vemos en lo incrementos de precios en los mercados de futuros y ETF respaldados en el rey de los metales, que ya llevan varias semanas al alza hasta niveles no vistos desde 2009.

Ahora solo falta ver qué es lo que detonará la recesión; puede ser un brexit desordenado, un recrudecimiento de la disputa comercial entre EU y China, un conflicto geopolítico… hay demasiados riesgos por todos lados y solo falta una chispa para provocar un incendio.

Hemos mencionado anteriormente que una recesión en Estados Unidos o en el mundo puede ser una “profecía autocumplida” porque los grandes inversionistas están juntando su dinero, se acercan a la salida de emergencia y volverán cuando haya mejores tiempos. Una estampida masiva de capitales solamente acelerará y profundizará la recesión

Sin embargo, esto también debe verse como una oportunidad para administrar riesgos. Por ejemplo, las empresas pueden ajustar sus estrategias de crecimiento para el siguiente año y proceder con más cautela. Si todas adoptaran este enfoque, la inminente recesión podría volverse una etapa de bajo crecimiento.

Los inversionistas también toman precauciones posicionándose en oro y plata y acumulando capital para aprovechar oportunidades de crecimiento que surjan. Desde este espacio hemos advertido hace tiempo que una recesión es cuestión de tiempo. Los gobernantes y burócratas ya se están resignando a que pasará más temprano que tarde y ya están difundiendo el mensaje: sálvese quien pueda.

Lacartadelabolsa


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