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“Muy pocos quieren asumir que la nueva normalidad es menor crecimiento, adiós al Estado del Bienestar..."

por Moisés Romero Hace 1 mes
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En el título se refleja casi todo el concepto, desde hace unos meses de moda entre los grandes sabios del mundo, de la nueva normalidad económica: bajo crecimiento, pero sin llegar a la recesión, tipos cero o negativos durante mucho tiempo, fin del Estado de Bienestar (el final ya llegó, por cierto, hace años, pero muy pocos lo quieren comprender), una deuda global mastodóntica, empleo abundante, pero sin los sueldos del pasado, control de los bancos centrales (esto no es nada nuevo), rentabilidad imposibles de consolidar en los mercados financieros y otros mercados organizados, auge de desmanes en monedas no oficiales como las criptomonedas, proliferación de timos y tropelías a través de chiringuitos financieros. Una normalidad, que algunos denominan falsa normalidad. Es el ciclo en el que llevamos inmersos muchos años. Me dejo más cosas en el tintero, por ejemplo, el despelote geopolítico global. Asunto, con el que, por cierto, hay que aprender a convivir durante años", me dice uno de mis gurús favoritos.

"Llevo 10 años fuera del mercado. Sí, 10 años, ni uno más ni uno menos. La razón ha sido y sigue siendo mi incredulidad ante todo lo que ha sucedido, sucede y puede suceder. Reconozco que me libré de la masacre de la Madre de Todas las Crisis, de la que muchos valores de primer orden a nivel nacional e internacional aún no se han recuperado, pero, también, que he perdido grandes oportunidades de negocio ¿Miedo? ¿Precaución? ¿Morir de éxito? De todo un poco..."

"En lo que sí estoy de acuerdo, cada vez más, con determinados sabios del mercado es cuando dicen que los mercados viven en el mundo de jauja, en el paraíso, sumidos en una especie de Nirvana que no tiene fin. Y así es como entiendo, solo de este modo y de ningún otro modo más, que la anormalidad es desde hace tiempo la nueva normalidad. El mundo al revés. Y yo en este mundo de calcetines colocados al revés no sé moverme. Prefiero ver y esperar a ver si la anormalidad se da la vuelta y vuelve la cordura y la normalidad. Pero sospecho que tendré que permanecer sentado muchos años más. O, en su defecto, aprovechar los descalabros súbitos para entrar y salir con agilidad..."

"Tomen nota de este enlace escrito hace dos años. Sigue más vigente que nunca:

Cuarenta y seis años. Casi una vida. Es el tiempo que lleva George Muzinich operando en el mercado, primero en Brown Brothers Harriman y desde 1988 al frente de su propia firma, Muzinich & co. La firma ha celebrado su segunda conferencia de inversión en Madrid – centrada en crédito corporativo- desde la apertura de su oficina madrileña, a principios de 2015. Su fundador fue invitado de excepción, y aprovechó para compartir sus visiones sobre la evolución actual del endeudamiento en el mundo, en una conferencia que tenía el elocuente título “Lo anormal es el Nuevo Normal”, ha escrito Cecilia Prieto en Funds Peopleo.

Lo cierto es que este reputado inversor parece preocupado por el rumbo que está tomando la acumulación de la deuda: “Nos encontramos en un territorio sin precedentes: a 6 de junio, todavía hay 11,1 billones de dólares en deuda cotizando con tipos negativos. Es una situación absurda, no puede continuar así”. Muzinich llegó a afirmar en varias ocasiones durante su intervención que el mundo actual “es un mundo artificial, lo que antes era normal ahora no lo es”. “Ahora vivimos en una especie de Disneylandia, en la que los bancos centrales intervienen la economía con más estímulos”, añadió.

Según datos de la firma, el endeudamiento global se ha incrementado en los últimos doce años desde 10 a cerca de 30 billones de dólares, provocando un incremento de los desequilibrios. “No quiero asustar, pero es preocupante porque el incremento constante de la deuda soberana está provocando que las colas de distribución se estén volviendo cada vez más cortas, lo que sugiere riesgo de estanflación. El incremento de la deuda, la dependencia extraordinaria de la política monetaria y las tensiones geopolíticas disruptivas han dado paso a una situación de Nueva Normalidad. En otras palabras, tenemos menos predictabilidad y más riesgos de cola”, declaró Muzinich.

 


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