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Desconfía de la Bolsa y analiza lo que sucede en un Reino de España, cada vez más viejo

por Moisés Romero Hace 1 semana
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"Alarma entre los votantes en las recientes elecciones generales. Los más jóvenes muestran su descontento pocos días después. Recomiendo este apunta: “La política hace extraños compañeros de cama”. Esta frase, que algunos le atribuyen a Winston Churchill, y que tan magistralmente fue utilizada y matizada por el genial Groucho Marx, pone de manifiesto la cruda realidad en la que, diariamente, nos movemos, y donde las formaciones políticas que nos gobiernan, o que aspiran a gobernar, son capaces de entrar en las más absurdas contradicciones, siempre y cuando sea en beneficio del único fin que les guía: acceder al poder. Y sigue, el lector, con otra pregunta¿Cree usted que es bueno que cada uno vaya a lo suyo y que sigan las casas sin barrer? ¿Cree que es positivo para la Bolsa, el empleo, la competitividad y el desafío, que para todo supone, el envejecimiento de la población?" Mi respuesta para el lector que envía el e-mail:

Desconfía de la Bolsa, por supuesto, y analiza lo que sucede en un Reino de España, cada vez más viejo, con más arrugas y grietas. Han cambiado los parámetros de consumo después de la Gran Crisis, pero no la esencia. Ya no abundan los Cayenes por calles y carreteras, ni los Mercedes y BMW. Los ciudadanos se desenvuelven muy bien con los utilitarios, ahora más baratos y competitivos. Comemos menús de 10 a 15 euros por cabeza. Viajamos con líneas aéreas de bajos coste, aunque nos dejan tirados sin avisarnos. Abarrotamos playas y autovías. El viejo Reino de España, como otros tanto del mundo global, Reinos o Repúblicas, están repletos de jubilados, que viajan y consumen. 

¿Y los que no estamos jubilados? Hemos vuelto a la copla de ¡a vivir que son dos días! y que ahorre Rita la Cantaora. O si se prefiere, aquello de el que venga atrás que arree. La Represión Financiera, con el castigo más duro que jamás ha conocido el ahorro en toda su historia unida a la fuerte presión fiscal sobre el capital, emanada de un populismo lenguaraz, de lo tuyo para mí y lo mío, también, ha generado movimientos de descapitalización general, que muy pocos se atreven a cuantificar ¿Quién pagará las Pensiones que vienen? ¿Quién la carga del coste fantasmagórico de la deuda Pública? Como siempre, el futuro lo dirá. Mientras ¡a vivir que son dos días! Cada uno a lo suyo y yo a lo mío.

El incremento de la edad media de la población modifica los patrones de consumo y ahorro. El envejecimiento de la población mundial está imponiendo profundas transformaciones en la economía global. España, en donde la población por encima de 65 años se ha más que duplicado desde 1960, es pieza importante en esta tendencia. Japón, dada su evolución demográfica en las últimas décadas, aparece como una ‘escuela de envejecimiento’ en el que países como España, en un estadio más temprano, pueden anticipar los efectos de la longevidad. 

A escala global, la longevidad tiende a desplazar el gasto desde el ocio hacia inversiones a largo plazo. Dentro de esta tendencia general, España representa una singularidad en lo que respecta al capital humano, ya que es el país que menos gasta en educación, tanto pública como privada. La reducción más notable en formación se produce entre los más jóvenes, mientras que las familias con hijos, a partir de los 35-45 años, incrementan estos gastos en menor proporción que nuestro entorno, según datos de Fidelity, publicados hace unos años, pero de máxima actualidad.

En lo que respecta al gasto sanitario, un capítulo en aumento cuando la población envejece, los hogares españoles con miembros de más de 60 años destacan por el fuerte incremento de esta partida. Sorprendentemente, el crecimiento más llamativo en gasto sanitario, con una subida anual acumulada del 7 %, se produce en los hogares más jóvenes, con una edad media inferior a los 30 años, debido al mayor diagnóstico de enfermedades corrientes como la atención bucodental, alergias, lesiones musculares o incidencia de virus.

Y mientras tanto, cada uno a lo suyo y yo a lo mío.

Lacartadelabolsa.com


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