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El experimento americano

Los rumores animan a los mercados
por Alberto Redondo Hace 5 años
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Durante las últimas semanas los rumores sobre posibilidad de que el Banco Central Europeo imite a la Reserva Federal y lance un programa de compra de activos financieros están alimentando el optimismo en las bolsas. En este artículo le explicamos cómo aprovechar este cambio en la política monetaria europea.

 

Es probable que durante los últimos meses haya oído en los principales medios económicos y financieros términos como ‘flexibilización cuantitativa’, ‘quantitative easing’ o ‘QE’.

Estas expresiones se refieren a la política monetaria experimental que han llevado a cabo los bancos centrales de Estados Unidos, Japón y Reino Unido y que consiste en la compra por parte de estos bancos centrales de deuda pública por un lado y de activos hipotecarios propiedad de los bancos por otro lado con el objetivo de estimular la economía.

En pocas palabras y simplificando el asunto, esta política persigue reducir los tipos de interés reales y aumentar las reservas del sistema bancario para favorecer la circulación del crédito bancario a la economía.

Desde 2009, la Reserva Federal de Estados Unidos ha comprado 1,3 billones de dólares en activos hipotecarios y 2 billones de dólares de deuda pública, con una intensidad mayor en el periodo 2011-2013.

Nunca antes en la historia se había llevado a cabo una política monetaria de compra de activos financieros tan gigantesca. Ben Bernanke, el anterior presidente de la Reserva Federal, se tiró a la piscina sin saber si había agua o no.

La jugada fue audaz y arriesgada, y como con todo en esta vida ha tenido sus partidarios y sus detractores.

Sus partidarios se remiten a los datos de crecimiento económico en Estados Unidos durante los últimos 5 años versus los datos de crecimiento económico en la Eurozona.

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Como puede ver en el gráfico anterior, la evolución del crecimiento en Estados Unidos y en la Eurozona ha ido de la mano hasta mediados de 2011.

¿Qué ocurrió después?

Ocurrió que mientras las políticas de expansión monetaria se intensificaron en Estados Unidos, en Europa hacíamos justo lo contrario cuando el Banco Central Europeo decidió, en abril y julio de 2011, incrementar los tipos de interés del 1 al 1,5 por ciento.

Este error garrafal en política monetaria le costó a Jean-Claude Trichet, por aquel entonces el presidente del BCE, la jubilación anticipada. De hecho, antes de que terminara el 2011 el BCE recortó los tipos al 1 por ciento de nuevo, para continuar los recortes hasta el 0,25 por ciento actual ya con Mario Draghi, el actual presidente.

La realidad es que quien estaba detrás de esto era el Bundesbank (Banco Central Alemán). A estas alturas ya debería saber que nadie hace nada en Europa si no es con el beneplácito de los alemanes, quienes entonces preferían una política monetaria orientada a contener su inflación que ayudar a sus vecinos del sur a retomar la senda del crecimiento.

Entonces, ¿se puede achacar esta diferencia entre Estados Unidos y Europa a la política monetaria exclusivamente? No.

Mientras en Europa las economías mediterráneas han sido víctimas de las tensiones desatadas en los mercados de deuda por el desastroso rescate griego, en Estados Unidos factores como el fuerte descenso del precio de los recursos energéticos, gracias en parte por el auge del gas pizarra (shale gas), han repercutido positivamente en el crecimiento económico.

El ejemplo de Japón, que comparado con Estados Unidos ha llevado a cabo una expansión monetaria mucho más agresiva, es mucho más ilustrativo sobre los efectos netos de la flexibilización cualitativa.

En el último trimestre de 2013, la economía nipona creció un mísero 0,3 por ciento. Y eso que el QE estaba funcionando a pleno rendimiento.

¿Qué ha fallado?

El hecho de que los bancos tengan más reservas y de que la renta fija pague menos intereses no implica necesariamente que el crédito fluya a la economía.

Los inversores y los bancos pueden dirigir el flujo extraordinario de liquidez al crédito que estimule la economía, o pueden invertirlo en activos alternativos a la renta fija como es la bolsa.

Fíjese en este gráfico del índice Nikkei 225, el más representativo de la Bolsa japonesa:

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Como puede ver, desde que el Banco de Japón lanzará su política de expansión monetaria a finales de 2012 el índice Nikkei se ha revalorizado un 64 por ciento. Sin embargo, a excepción del trimestre en el que se lanzó el programa de estímulo, la economía japonesa ha presentado un balance mixto de subidas y bajadas del PIB.

La economía real no se ha beneficiado del QE, solo lo han hecho los inversores en renta variable japonesa. ¿Por qué? Porque todo ese flujo de billones de yenes que se suponía iría a parar a la economía real, ha ido a parar a la Bolsa de Tokio.

En Estados Unidos también ha ocurrido algo similar. Mientras la economía estadounidense no termina de superar los efectos de la crisis, los principales índices de Wall Street cotizan en máximos históricos.

 

UN QE A LA EUROPEA

Durante las últimas semanas, los datos de flojo crecimiento económico y la amenaza de deflación han encendido todas las alarmas en la Zona Euro.

Tanto es así, que este martes el presidente del Bundesbank, Jens Weidmann, se ha mostrado partidario de implementar una política monetaria expansiva parecida en Europa. Un giro radical a su posición de hace unos meses, cuando Alemania se negaba a lanzar una política de expansión monetaria que incrementara la inflación.

No se crea que los alemanes han sido víctimas de un súbito ataque de altruismo y deferencia hacia sus vecinos del sur. Los mercados europeos siguen siendo el principal destino de las exportaciones alemanes y, en una economía tan orientada a la exportación como la alemana, un proceso de deflación en sus socios comerciales resultaría fatal.

¿Qué podemos esperar si finalmente el BCE se lanza a comprar deuda y activos hipotecarios de los balances de los bancos?

En mi opinión podemos esperar un impacto muy leve en la economía real, pero una afluencia masiva de capitales a los mercados bursátiles europeos.

Es muy improbable que veamos al Eurostoxx revalorizarse un 64 por ciento como lo ha hecho el Nikkei porque la dimensión del QE japonés ha sido brutal, pero sin duda veremos subidas en la bolsa si finalmente se produce.

Por ello, si finalmente el BCE da luz verde al QE, mi consejo es que invierta en bolsa.

 

Un cordial saludo,

Alberto Redondo

Inversor Global España


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