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Analicemos dónde ha residido el poder a lo largo de la historia

por Carlos Montero Hace 1 semana
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Hace unos días publicábamos en estas páginas la reflexión del economista Hugo Salinas Price sobre el socialismo y el capitalismo, más concretamente, sobre los gansos socialistas y los gatos capitalistas. Hoy vamos a traer a La Carta de la Bolsa una nueva reflexión de este brillante analista, sobre dónde ha residido el poder a lo largo de la historia. Veamos: Desde la Edad Antigua y hasta finales de la Edad Media, los reyes ejercían el poder, respaldados por sacerdotes que afirmaban que estos monarcas gobernaban por “derecho divino”, es decir, que eran escogidos por Dios (o los dioses) para ejercer su mandato.

Entonces la palabra del regente era ley y nada ni nadie estaba por encima de la ella. También el rey decidía cuál sería el dinero que usarían sus súbditos. Se piensa que Creso, gobernante de Lidia (hoy en territorio de Turquía) entre el 560 y 546 antes de Cristo, mandó a acuñar las primeras monedas de oro en la historia, las cuales usó para mantener a los soldados fieles a su reinado.Entonces la producción de oro y plata era una actividad sagrada, encargada solamente a altos puestos de gobierno.

Decíamos entonces que los reyes eran considerados semidioses y su autoridad fue incuestionable hasta finales de la Edad Media, cuando Martin Lutero impulsó la reforma religiosa. Sus ideas se esparcieron rápidamente por Europa gracias a la imprenta de Gutemberg, y se empezó a cuestionar el poder del Papa y, en consecuencia, el derecho divino de los reyes.

Entonces estos gobernantes dejaron de ser vistos como semidioses, y comenzó una serie de guerras religiosas en el continente, para imponer el protestantismo o para preservar el catolicismo.

Uno de los momentos cumbre fue la Revolución Francesa en 1789, que puso fin al feudalismo y al absolutismo. Entonces se impuso un nuevo paradigma sobre dónde reside el poder, ya no desde arriba, con los reyes, sino abajo, en el pueblo.

Y este es el sistema democrático que rige hasta nuestros días. Por eso elegimos a nuestros gobernantes, porque el pueblo es quien confiere el poder para gobernar. Por supuesto, persisten las monarquías en nuestra época, pero ya no tienen el poder de antes y fungen más bien como “símbolo” de la unión de un país.

Los gobiernos van y vienen, se eligen para legislar y ejecutar las leyes por un determinado tiempo para ser sustituidos por otros que también fueron electos. El nuevo gobierno puede ser de un diferente signo al anterior y tener una idea muy distinta de cómo se hagan las cosas, de acuerdo con lo que hayan prometido al pueblo, que puede ser muy voluble e inconsciente de las consecuencias de sus actos.

Pero los pensadores del Siglo XVIII omitieron algo: las democracias son inestables y generan vacíos de poder, y como la naturaleza aborrece el vacío, siempre hay intereses perniciosos y permanentes que llenan ese vacío.

¿Qué es este misterioso poder que anula silenciosamente a todos los Congresos electos del mundo y se asegura de que ninguna legislación pueda poner en peligro sus propios intereses? Este poder reside en los bancos internacionales del mundo. Los presidentes van y vienen, y son olvidados; los legisladores van y vienen, y se olvidan; los ministros van y vienen, y se olvidan, pero los bancos internacionales permanecen; su personal cambia con el tiempo, pero no sus intereses.

Y no podemos estar más de acuerdo, son los bancos los que deciden el dinero que vamos a utilizar, ellos lo emiten y lo retienen como les convenga para mantener e incrementar su poder. La banca es un negocio que ha evolucionado muy poco a través de la historia, pero es el sector que mueve a las demás industrias y, por tanto, es un poder fáctico.

“El dinero real, de oro y / o plata, demostró en el transcurso del tiempo ser obstáculo para el poder ilimitado que disfrutan los bancos internacionales, por lo que eliminaron el dinero real y procedieron a endeudar al mundo entero con dinero falso, hasta tal punto que la deuda del mundo amenaza con colapsar, todo el tiempo, alegando que sus programas inflacionarios son esenciales para el ‘progreso y el desarrollo económico’”, agrega Salinas Price.

Y es la gran crisis de la deuda, de la que hablamos en varios artículos, la que puede generar el colapso de los sistemas monetarios y graves convulsiones políticas en el mundo, y esto puede abrir paso a dictaduras, con líderes que tratarán de eternizarse en el poder. ¿Suena descabellado que esto ocurra? Xi Jinping, el presidente de China, en realidad es un dictador exitoso. Si se consolidaran dictaduras en Estados Unidos y Europa, entonces el poder volvería a su fuente original: arriba.

Sin duda vivimos una época de grandes cambios y disrupciones. La imprenta de Gutemberg ayudó a cuestionar las estructuras de poder, y con internet está pasando lo mismo. Y a lo largo de la historia también hemos visto que solamente sobrevive el dinero real: el oro y la plata. Por eso es importante acumularlo y atesorarlo, más en tiempos de turbulencia. Estos metales nos brindan libertad, lo más valioso que tenemos y que el poder, en cualquiera de sus formas, nos trata de arrebatar.

Lacartadelabolsa


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