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Latinoamérica, un futuro lleno de oportunidades

por Renta 4 Hace 10 años
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Hay que reconocer que invertir en regiones emergentes ahora no está de moda. La crisis de deuda de las economías desarrolladas ha dejado al descubierto unas valoraciones de sus activos mucho más atractivas que las del mundo en desarrollo.

Por este motivo, durante 2013 hemos asistido a un claro trasvase de flujos que ha supuesto grandes retiradas de capitales que se dirigen desde unas zonas hacia otras, lo que finalmente se ha traducido en descensos de doble dígito casi generalizadas en la región sudamericana. La Reserva Federal desencadenó los movimientos de salida al anunciar la inevitable retirada de estímulos monetarios, con cuyo respaldo numerosos gestores habían practicado operaciones de "carry trade" financiándose a tipos muy bajos en estos mercados para invertir en activos de riesgo o con activos con mejores tipos de interés.

Sería injusto, no obstante, responsabilizar de las pérdidas en estos mercados a un simple ejercicio de valoraciones relativas o de subsidios a la inversión. Si bien los factores externos han provocado de forma significativa el hundimiento de los mercados latinoamericanos, entre los que destaca la importante desaceleración de la economía china, no podemos obviar que también existen otros propios de la región que la han hecho vulnerable. Los bajos índices de productividad característicos de los países de la región, la siempre elevada dependencia de la evolución de los mercados de materias primas, o la inestabilidad política y regulatoria que dominan la escena de muchos de los países son perjuicios adicionales que brindan justificación a este mal comportamiento de las inversiones en Latam. El más importante reflejo de esto se observa además en el cambio de tendencia que han sufrido en 2013 la gran mayoría de divisas latinoamericanas, sujetas a fuerte procesos de depreciación como consecuencia de esta falta de interés por dichas economías. Hasta aquí, lo que ha pasado.

Sin embargo, no hay que dejarse engañar por la superficialidad de las cifras que marcan las bolsas o por los mercados de activos que a menudo tienden a comportarse de forma irracional. Latinoamérica está superando un ejercicio complicado con registros muy notables. El producto interior bruto en la región va a crecer en 2013 una media del 2,7%, muy por encima de lo que cabe esperar en Europa, Estados Unidos o Japón. Los niveles de inflación, salvo en el caso de Brasil donde se muestra persistentemente elevada, están contenidos en niveles moderados y no suponen riesgo alguno para sus bancos centrales. La inversión extranjera directa media en el continente viene creciendo al cierre del primer semestre a un ritmo del 6% donde ciertos países con perspectivas muy esperanzadoras como Colombia, Perú o México despuntan especialmente. Las previsiones, apuntan hacia un comportamiento muy similar en 2014 donde Latinoamérica crecería a niveles por encima del 3%.

Uno de los aspectos que certifican esta buena evolución lo constituye el hecho de que los países más importantes de la región hayan consolidado el grado de inversión en sus calificaciones de crédito sobre deuda soberana. No sólo los niveles de endeudamiento público son ridículos si los comparamos con los de muchas naciones desarrolladas, sino que la buena marcha de sus economías en la última década ha permitido a la mayoría de ellos acumular niveles de reservas sin precedentes. Esto, que ha sido posible gracias al desarrollo de unas políticas macroeconómicas muy acertadas, se ha traducido en diferenciales más bajos y mayor accesibilidad a la financiación.
Latinoamérica se enfrenta ahora a grandes desafíos, debido a que el entorno económico global va a ser mucho menos favorable que el disfrutado en el pasado reciente. Esto obligará a los gobiernos a emprender reformas estructurales en muchos ámbitos para facilitar un mayor dinamismo en sus economías. Algunos países, como México, ya han emprendido este viaje al lanzar un paquete de reformista en el ámbito educativo, fiscal, energético. Los resultados de esta agenda reformista se esperan con ansiedad han generado una elevada expectación.

Pero sin duda la mayor atención la acapara un proceso integrador que se ha puesto en marcha en junio de 2012 en las economías andinas y del que también forma parte México. Este proceso, que ha tomado cuerpo a través de la llamada "Alianza del Pacífico" los conforman una serie de países situados geográficamente en un emplazamiento idóneo que abre vías de comercio a varios continentes y que persigue redoblar las relaciones comerciales entre sí y potenciar especialmente las relaciones con Asia. La Alianza del Pacífico, en términos agregados, se posiciona como la cuarta economía por aportación al PIB mundial y la integran naciones con una indudable riqueza natural, una demografía ideal para el desarrollo económico y sobradas capacidades para crecer de forma dinámica.

Por muy prometedor que parezca el futuro de estas naciones, el reto al que se enfrentan es la consecución de nuevos modelos industriales mediante la apertura al capital extranjero y un mayor empleo tecnológico que desvincule su modelo productivo del comportamiento de los mercados de materias primas, un punto crítico que constituye la mayor vulnerabilidad de estas economías.

Por esta razón y porque el capital es una vital importancia, una de las piedras angulares de este proyecto es el nacimiento en 2010 del MILA, el mercado integrado latinoamericano que comprende en la actualidad a las bolsas de valores de Colombia, Chile y Perú, pero al que se incorporará en breve la Bolsa Mexicana de Valores. Así el MILA se convertirá en el mercado unificado más grande del continente por número de emisores y será un pilar fundamental como canal de financiación para las economías del bloque.

No existen razones objetivas para poner en duda el porvenir de la región. Las debilidades actuales y los desequilibrios que han evidenciado o puesto en precio los mercados, pueden y deben ser superados en el ejercicio correcto de políticas que transmitan estabilidad regulatoria y libertad económica y comercial. Latinoamérica cuenta por sí misma con la bases para un futuro prometedor y lleno de oportunidades, un trayecto que no debemos perdernos.

Artículo en la Revista Fundspeople Enero 2014

Por Alejandro Varela Sobreira
Gestor de fondos de Renta 4 Banco


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