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Si quiere ser feliz en los mercados, busque la pasión en su trabajo, no el dinero

por Carlos Montero Hace 3 mess
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El fin de semana pasado mantuve una interesante charla con jóvenes estudiantes de un master sobre los mercados financieros. Me dejé impregnar con su entusiasmo, con sus ganas de aprender, con su enorme motivación y talento, pero también tengo que decir, que me sentí algo decepcionado con algunos de los objetivos que señalaban de haber escogido esta rama de conocimiento. En muchos de estos jóvenes y futuros gestores de bolsa, se imponía el aspecto económico como factor determinante a la hora de encontrar la felicidad. Después de más de tres décadas en los mercados financieros, puedo señalarles que mis grandes satisfacciones en la profesión nunca han tenido que ver con la parte económica. 

En este punto me gustaría recordarles, a ustedes y a estos jóvenes financieros, las palabras del analista Shane Parrish sobre el tema. Veamos: 

El problema comienza con el lenguaje. Usamos la palabra felicidad, dice Kahneman, para referirse a dos fenómenos muy diferentes y a menudo contradictorios entre sí: el estado de ánimo del momento y nuestra satisfacción con la vida en general. El primero es un indicador evanescente y muy poco fiable de esta última. Ejemplo: la alegría de comprar un coche nuevo frente a la posterior molestia de tener que pagar las facturas mensuales. 

Mucha gente piensa que la felicidad es el dinero. Pero de acuerdo con Daniel Kahneman millones de dólares no van a comprar la felicidad, pero un trabajo que paga 60,000 dólares al año podría ayudar. Los niveles de felicidad aumentan hasta el nivel de 60.000 dólares. 

Otras personas piensan que si usted vive mucho tiempo serán felices. Pero Alan Watts ofrece este dato: 

¿Qué harías si el dinero no fuera un objetivo? Haga eso, y olvide el dinero. Porque si cree que conseguir dinero es la parte más importante de su vida, entonces va a gastar su vida perdiendo totalmente su tiempo. Estará haciendo cosas que no le gustan hacer para seguir viviendo. Es mejor tener una corta vida pero llena de cosas que le gusten hacer, que una larga vida plagada de cosas que le hacen miserable. 

Décadas de investigación cognitiva de Kahneman, gran parte en colaboración con su antiguo colega Amos Tversky, han demostrado que los seres humanos están sujetos a lo que él llama una "ilusión de enfoque." Nos concentramos en el momento, sobreestimando la importancia de ciertos factores para determinar nuestra futura felicidad y haciendo caso omiso a los factores que realmente importan”. 

Steve Jobs, afirmaba que nunca hay que seguir el camino marcado, ya que a menudo lo que conseguimos son resultados felices de una forma muy limitada. 

Cuando creces, sostenía Steve Jobs, tiendes a creer que el mundo es como es, y que tu vida consiste en vivir en ese mundo, tratando de no golpear demasiado en las paredes, de tener una vida familiar agradable, algo de diversión y ahorrar algo de dinero. 

Esa es una vida muy limitada, añadía Jobs. La vida puede ser mucho más amplia una vez que se descubre un simple hecho, y es que la vida está compuesta por personas que no son más inteligentes que tú, y que se puede influir en este mundo. Usted puede construir tus propias cosas que otras personas puedan utilizar. Una vez que se da cuenta de esto, nunca será el mismo. 

Tal vez tendríamos más suerte si en lugar de tratar de ser feliz, invertimos el problema y evitamos las cosas que nos hacen infelices. 

Esto nos lleva de nuevo a Buffett y Munger. Lo que dicen sobre la vida es igual de aplicable a lo que dicen sobre la inversión. 

MUNGER: Somos básicamente tan anticuados que estamos aburridamente trillados. Creemos que uno debe encontrar algo con lo que conecte, y permanecer enérgico. Sólo las viejas virtudes funcionan. 

Buffett: Encuentre lo que le apasione. 

MUNGER: Sí, usted tiene que dedicarse a aquello con lo que conecte, que le encienda. No sé qué dirá Warren, pero yo nunca tuve éxito en algo que no me haya gustado hacer.  

Lacartadelabolsa


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