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Los datos son claros: La subida del SMI no destruye empleo...si se sube bien

por Carlos Montero Hace 1 semana
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Recientemente se ha aprobado en España el aumento del salario mínimo interprofesional a los 900 euros. Medida que se aplicará si el gobierno socialista obtiene la aprobación de su presupuesto. Hace unos días el Banco de España estimó que este aumento para 2019 podría destruir 125.000 empleos, el 0,8% de los 16 millones de ocupados a tiempo completo en la actualidad. El análisis se basa en una extrapolación del impacto que tuvo en 2017 la subida del Salario Mínimo, cuando se elevó un 8% hasta los 707,6 euros mensuales.  

El Banco de España considera que el 12,7% de los trabajadores afectados perderían su empleo como consecuencia de la subida del salario mínimo, aquellos cuyos salarios se encontraban por debajo de los 900 euros (el 6,2% del total de asalariados a tiempo completo), porcentaje claramente por encima del 3,1 % estimado para 2017, lo que refleja la mayor magnitud de la subida salarial aprobada para 2019. 

Hasta ahí todo conocido por la ciudadanía española, pues este informe del Banco de España fue ampliamente difundido por los medios. Ahora quizás algo que no conocen: 

Hace tres años, algunas localidades de EE.UU. Aprobaron leyes para aumentar el salario mínimo. Aunque los opositores de estas medidas, como pasa aquí en España, denunciaron que estos aumentos del coste salarial provocarían caídas de los empleos. 

Tres años después tenemos evidencias de los resultados de esas subidas, y no es lo que esperaba la comunidad de economistas. El hecho es que la conclusión es clara: Modestos aumentos en los salarios mínimos implementados lentamente a lo largo del tiempo no destruyen empleos ni perjudican el crecimiento. 

Esta conclusión reafirma el amplio trabajo de investigación de Doruk Cengiz, Arindrajit Dube, Attila Lindner y Ben Zipperer que analizaron los datos durante el período de 1979 a 2016 en 138 estados y regiones de EE. UU. donde se incrementó el salario mínimo. La conclusión es que los trabajadores con salarios bajos obtuvieron una ganancia salarial del 7 por ciento después de que se promulgara una ley de salario mínimo, y hubo pocos o ningún cambio en el empleo. 

Los autores analizaron tras las nuevas leyes salariales, especialmente aquellos empleos que pagaban menos que el salario mínimo, y que fueron reemplazados por empleos en o por encima del nuevo suelo salarial. Los investigadores descubrieron que el número total de empleos con salarios bajos se mantuvo prácticamente sin cambios durante los cinco años posteriores a los aumentos del salario mínimo. Esto ofrece más apoyo para el argumento de que los aumentos no afectan el extremo inferior del mercado laboral. 

En el pasado hubo estudios económicos en la misma dirección que el trabajo de Cengiz, Dube, Lindner y Zipperer, aunque sin ser tan exhaustivos en los datos. 

Por tanto, quizás lo más racional desde el punto de vista económico es haber realizado la misma subida del salario mínimo, pero en un periodo más extenso de tiempo. No un 22,3% este año. Con esto hubiéramos evitado el riesgo de que como señala el Banco de España, se provoque destrucción de empleo en el perfil más bajo del mercado laboral.  

Creo que la toma de esta decisión se ha tomado por razones políticas y no económicas. Una pena. Los políticos deberían leer más a los economistas, aunque les parezca aburrido.


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