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¿2014? Annus no tan Horribilis

por Carlos Montero Hace 10 años
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El Neoliberalismo alemán articulado por Alemania, plasmado en acuerdos y tratados, y consagrado por el Banco Central Europeo condena a la zona del euro y, por ende, a muchos de los países que se mueven en su órbita, a un período prolongado de crecimiento lento y baja inflación. La evolución institucional en Europa continúa y se están estableciendo las bases de una unión bancaria imperfecta. Es probable que el BCE responda a la adversa evolución monetaria, pero a menos que la amenaza de deflación aumente, lo más probable es que se abstengan de tomar medidas extremas, como un tipo de depósito negativo o la compra directa de bonos, según comenta el estratega de Brown Brothers, Marc Chandler, en un interesante artículo sobre las perspectivas de la eurozona para 2014.

"La única senda de ajuste para los países con un bajo poder competitivo de la periferia (es el caso de España) es la devaluación interna, lo que implica una caída relativa de los precios internos que ha producido un entorno deflacionista a nivel general. Esto, junto con la compresión de la demanda interna, ha mejorado las cuentas externas, mientras que los infames desequilibrios TARGET2* están disminuyendo. Sin embargo, los países centrales, especialmente Alemania, se han negado a compensar la austeridad de la periferia con un fuerte estímulo. Esto ha servido para proteger el superávit externo alemán, mientras que ha creado condiciones de baja inflación.

Además del creciente superávit en cuenta corriente de la eurozona, lo que ha regresado han sido los inversores extranjeros. Varios grandes inversores institucionales y multimillonarios han adquirido propiedades y otros activos en problemas en Europa. Unos hedge funds fueron noticia con movimientos en Grecia. Desde principios de diciembre, la Bolsa de Atenas subió un 30%, liderando las bolsas en Europa.

Los bancos griegos y los bonos corporativos se encuentran entre los activos con más dificultades y, sin duda, ofrecen los mejores rendimientos en situación de giro de mercado. Muchos inversores globales tenían muy poca exposición a las acciones y bonos europeos, pero a mediados de 2013 las encuestas señalaron que la recuperación económica estaba a la vuelta de la esquina, provocando que muchos inversores se volcaran a las acciones y bonos españoles e italianos. Los fondos de dinero estadounidenses también aumentaron sus exposiciones al papel europeo.

Los bancos europeos siguen su proceso de desapalancamiento y vendiendo activos no estratégicos, a menudo en otros países. Con la unión bancaria construyéndose poco a poco, algunos inversores mirarán más favorablemente a las acciones de los bancos europeos. Antes de que el BCE asuma la autoridad reguladora sobre los bancos europeos más importantes, revisará la calidad de sus activos, para asegurar que se emplean unas clasificaciones uniformes, y les realizará un test de estrés. Aunque no es el ideal debido a la dependencia de los recursos nacionales, se ha acordado un mecanismo de actuación para los bancos en problemas.

La crisis ha debilitado al poder político. Los recortes en los programas sociales y el alto desempleo no han alimentado un movimiento hacia la izquierda, y en su lugar ha emergido en Europa un populismo de derechas. Este no es un fenómeno solo de los países de la periferia, como Grecia, sino que es evidente en los países más fuertes, al igual que Austria y Finlandia. Es quizás más evidente en Francia, donde las encuestas indican que el Frente Nacional de Le Pen encabeza las preferencias.

Es probable que este desencanto se sienta en las elecciones parlamentarias de la UE y las elecciones municipales de mayo de 2014. Las clases políticas nacionales pueden sentirse asediadas. Si bien la crisis forjó una unión más estrecha, a pesar de las expectativas de algunos de una disolución de la eurozona, la recuperación económica puede provocar una recuperación de parte de la soberanía que perdieron."


Fuentes: Marc Chandler

 

Nota*. TARGET2, acrónimo de Trans-European Automated Real-Time Gross settlement Express Transfer system, es un sistema de pagos entre entidades bancarias de diferentes países de la zona euro, en dinero de banco central, proporcionado por los bancos centrales nacionales, y gestionado por el Eurosistema. Cuando se transfiere un depósito de un banco privado de un país A a otro banco de un país B, inicialmente se genera una deuda entre ambos bancos que sólo puede ser cancelada con dinero del banco central. En este caso, el banco central del país A facilita los euros para que el primer banco cancele la deuda con el segundo, y transfiere dichos euros al otro banco central vía TARGET2, pero entonces el banco de A contrae una deuda con su banco central.


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