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Nadie hubiera invertido con el joven Warren Buffett

por Carlos Montero Hace 1 semana
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Antes de que Warren Buffett convirtiera a Berkshire Hathaway en uno de las sociedades inversores más rentables de la historia, ya había construido un increíble capital en una pequeña sociedad en los años 50 y 60. Si hubiera invertido 1.000 euros en aquella sociedad ahora sería rico. Pero es poco probable que hubiera querido invertir con el joven Buffett por los motivos que indica el analista Gary Mishuris. Veamos: 

- Él no tenía un gran equipo de inversión. De hecho, durante muchos años era el único que tomaba las decisiones operativas. Esto contrasta con el gran universo de analistas que trabajan ahora en los fondos de cobertura. Un equipo de una única persona no nos hubiera otorgado en aquella época demasiada confianza. 

- No ofrecía un servicio personal excesivo, ni gastó tiempo y dinero en el entretenimiento de sus clientes, como es común entre los asesores financieros de hoy. 

- La estructura de honorarios de su sociedad, que se basaba en un porcentaje de ganancias por encima de una cierta tasa de rendimiento, era diferente de la mayoría de los demás en ese momento. 

- No tenía una marca reconocida, no se publicitaba ampliamente ni hacía muchas de las otras cosas relacionadas con el marketing que la mayoría de sus competidores tenían. 

- Era joven, 30 años, en comparación con sus competidores con el pelo gris que exudaban experiencia. 

- Buffett invertía en una pequeña cantidad de inversiones bien investigadas, en contraste con la costumbre convencional de una amplia diversificación.  

- Buffett se centró en encontrar las inversiones más infravaloradas, lo que con frecuencia lo llevó a invertir en empresas pequeñas y desconocidas. En contraste, muchos asesores financieros y administradores de fondos prefieren invertir en acciones conocidas de primera clase, en parte porque los clientes tienen menos probabilidades de culparlos si las cosas salen mal. 

- Se centró en el largo plazo y en la comparación entre el precio y el valor intrínseco de cada empresa en lugar de lo que iba a suceder en el próximo trimestre o año. 

Con las características anteriores, y acostumbrados a otra forma de gestionar, es raro que alguno de nosotros le hubiéramos dejado parte de nuestros ahorros al joven Buffett para que nos hiciera ricos. Una pena.


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