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Queda poco para que 2018 sea el año de la Gran Decepción

por Moisés Romero Hace 1 mes
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Apenas queda mes y medio ara que se produzca Gran Decepción. Ya saben. No hay tregua. Las Bolsas se enfrentan a un mundo pintado de todo menos de color de rosa. La inversión en Bolsa surgió en enero en casi todos los informes de estrategia y de situación de las principales firmas de análisis como la gran alternativa, el caballo ganador para este año. Los resultados empresariales se han convertido en el focus principal de los expertos y seguidores del mercado en los últimos días y no nos han sacado de dudas. No conviene perder de vista los movimientos tácticos de los bancos centrales, hasta ahora los controladores, la mano de dios, de todos los mercados. Tampoco desprecien el giro de la inflación en casi todas las economías planetarias y la consiguiente influencia en los tipos de interés. En el mismo acto, la perseverancia de una situación geopolítica confusa, difícil, amenazante. El dedo de Trump en Twitter animando una contienda comercial a nivel planetario y los populistas europeos, pisoteando leyes y convenciones. Un camino, repleto de obstáculos.

Dan Loeb, gestor de fondos de cobertura de Third Point y uno de las personalidades de los mercados financieros más reputadas, ya señaló hace unos meses en una nota cliente los cuatro factores claves de los mercados en la actualidad. Estos son:

1. - El factor individual más importante es la acción de la Fed. El endurecimiento de esta magnitud casi siempre ha dado lugar a una recesión. Si bien creemos que esta Fed está bien experimentada en la cuerda floja que está caminando, el riesgo de las subidas de tipos no es cero.

2. Escalada de la guerra comercial.

3. Ralentización de la tasa de crecimiento.

4. Aumento de la inflación.

Y como dijo Jacob de Tusch-Lec, Artemis: Mercados mundiales: haciendo trizas el manual de tácticas... La coyuntura actual del mercado es una de las más confusas e impredecibles que hemos atravesado en años. Las reglas que se han aplicado durante el largo período de tipos de interés próximos a cero y de flexibilización cuantitativa están volviendo a escribirse deprisa y corriendo. Durante mucho tiempo, los inversores dispusieron de un «manual de tácticas»: una serie de reglas generales, rudimentarias pero efectivas, que les indicaban cómo reaccionar ante un determinado cambio de la economía o de la política monetaria. Ahora ese manual se está haciendo trizas. Dada la complejidad de la estructura que sustenta el sistema financiero, no debería extrañarnos que el final de una década de política monetaria no convencional lleve aparejados efectos complicados e imprevisibles. Los inversores están observando diversos indicadores para ver si la estructura todavía se sostiene. La Reserva Federal de EE. UU. está reduciendo su balance y se está renovando el crecimiento de la masa monetaria («M2») en todo el mundo. Por su parte, el enorme aumento de la diferencia entre los tipos de interés de los préstamos no garantizados y los tipos swap a un día (el diferencial Libor-OIS, entre los tipos de interés de oferta en el mercado interbancario de Londres y los swaps de tipos de interés a un día, es el más amplio desde 2008) ha suscitado alarma en el mercado, lo cual es un síntoma de la existencia de tensión en algún punto del sistema.


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