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"Europa huele a rancio. Los mercados se han olvidado de la vieja Europa"

por Moisés Romero Hace 3 mess
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"Estamos atascados en Europa. Una Europa con olor a alcanfor. Merkel y Macron dijeron hace meses, que refundarían Europa. Pero nada ha sucedido, mientras se extiende el olor a rancio por todas partes. Lo peor es que Europa se ha olvidado de sí misma, como esas personas desaliñadas, que hace siglos que no se miran al espejo. Los mercados, también. Se envían propuestas a Bruselas sobre la refundación de Europa, pero son pobres, escasas de vigor. El último pronunciamiento de los mandatarios alemán y francés responde a la necesidad de avanzar en una política de seguridad común europea y en la preservación del multilateralismo, días después de que el presidente estadounidense, Donald Trump abandonara de forma unilateral el acuerdo nuclear alcanzado, de manera multilateral, con Irán. Gestos a la galería y poco más. El tiempo corre en contra del fortalecimiento necesario de la Unión Europea. La subida del precio del petróleo, las múltiples burbujas inmobiliarias, que afectan ya a varios países de la Eurozona, y las dudas sobre la fortaleza del crecimiento económico son malos compañeros de viaje. Los mandatarios europeos deberían saber que las fuerzas populistas siguen apostadas enfrente y que los líos político internos en todos los países del área (en todos) van a dar más disgustos que alegrías", me dice uno de los grandes estrategas geopolíticos del Reino de España.

Las advertencias de Goldman en un gráficos vía Holger

El riesgo de ruptura de la Eurozona ha regresado a los niveles previos a la crisis, proporcionando a los inversores mayores retornos. Pero ha sido impulsado por factores que no son permanentes, advierte Goldman: un mayor intercambio ex ante de riesgos entre los miembros debe lograr una reducción más duradera del riesgo sistémico en toda la zona

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Respecto a este fenómeno, grave en sí mismo, apuntes publicados hace tiempo. Juzgue el lector si hemos avanazado o retrocedido:

23-4-13 "Apostamos por una Europa a varias velocidades, para un mismo euro. Muy complicado..."Después de lo de Chipre y de lo que sucede en Italia, Francia, Irlanda, España, Grecia o Portugal, nuestros clientes siguen confundidos y atascados en conceptos como la Europa de dos o tres velocidades; tres clases de euro, pero un sólo euro verdadero ¿Qué significa este embrollo? ¿Qué consecuencias puede tener para la Bolsa? Ya nadie se esconde. Cada vez son más las voces que defienden una Europa de dos, incluso tres velocidades, o simplemente, la salida de la zona euro de aquellos Estados que no puedan superar la crisis. Una Europa de dos o tres velocidades significa, una economía de la eurozona con evolución atípica e irregular, con unos miembros que ya han llegado a la meta y otros, que apenas han comenzado la larga andadura, aunque el que ha llegado a la meta, Alemania, pagará el esfuerzo realizado, con menor crecimiento, como ya observamos en las últimas estadísticas económicas. En cualquier caso, esto conlleva dos o tres clases de euros para un mismo euro.

A saber; no es lo mismo un euro en la cuenta corriente de un alemán o de un francés, que en la cuenta corriente de un griego, portugués, irlandés, español o italiano. El euro de los ciudadanos más ricos les da la oportunidad de acceder a más y mejores mercados y productos. Ese mismo euro en manos de los europeos más pobres está muy alicortado por la fuerte presión fiscal e impositiva en sus países de orígenes, por unos sueldos globales más bajos y, en definitiva, con menores cantidades de euros disponibles para el consumo o para el ahorro. El resultado final determina dos o tres clases de Bolsas en la zona euro, con comportamientos diferentes ¿Se entiende?", me comenta uno de los grandes gestores de fondos nacionales.

17-6-05 lo del gallinero de Europa: el BCE y el zorro a guardar gallinas: Uno de los asuntos que más rí­os de tinta mereció en su dí­a fue el fantástico alboroto producido en el seno del recién nacido Banco Central Europeo a propósito de las declaraciones, generalmente contradictorias, que se hací­an desde todos los ángulos. Se apeló, entonces, a la unidad de voces y votos. Una sola voz para demostrar que la máxima institución monetaria europea no es vulnerable por las rencillas o pareceres de sus socios de referencia y que mantiene intactos los principios de equidad y solvencia. Fueron momentos complejos, pero se logró imponer el orden dialéctico. Pareció, así­, que el Banco Central Europeo salí­a de la ciénaga y que recobraba la personalidad de hiero perdida, que eso es lo que caracteriza a los bancos centrales. Años después, la procacidad y los excesos verbales vuelven por sus fueros y la institución vuelve a mostrar que es excesivamente vulnerable...


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